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28 octubre, 2026La operación comenzó en la madrugada de este miércoles 28 de octubre por orden del presidente. El ataque se desarrolla con participación del Comando Conjunto de Operaciones Especiales y la Fuerza Aérea.
Las Fuerzas Militares ejecutan el sexto bombardeo ordenado por el presidente Abelardo De La Espriella desde su llegada a la Casa de Nariño, en una operación de alta precisión contra grupos criminales que comenzó en la madrugada de este miércoles 28 de octubre. El despliegue está a cargo de tropas del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (CCOES), en coordinación con la Fuerza Aérea Colombiana.
De acuerdo con la información oficial, el mandatario impartió la orden cerca de la medianoche al ministro de Defensa, el general en retiro Jorge Mora. Por ahora, no se han entregado detalles sobre la ubicación exacta del objetivo, el grupo armado al que pertenece ni el balance de la operación.
El bombardeo se produce en medio de la ofensiva militar contra organizaciones ilegales que disputan territorios y economías criminales en distintas regiones del país. Las autoridades deberán establecer los resultados del ataque y determinar si hubo integrantes de grupos armados muertos, heridos o capturados.
El último bombardeo fue contra el ELN en Cauca
La operación anterior se llevó a cabo la semana pasada contra un campamento del Frente de Guerra Suroccidental del Ejército de Liberación Nacional (ELN), en el departamento del Cauca. Las Fuerzas Militares reportaron diez integrantes abatidos, entre ellos Neftalí Riascos Alegría, conocido con el alias de Marcos Pacífico.
Según los informes de inteligencia citados en el reporte, Riascos era señalado como uno de los principales mandos de esa estructura y responsable militar del Frente de Guerra Suroccidental. También se le atribuía el liderazgo del frente José María Becerra y la coordinación de estructuras armadas en Cauca, Nariño y Valle del Cauca.
Las investigaciones lo relacionaban con atentados contra la Fuerza Pública, asesinatos, masacres y secuestros en el suroccidente colombiano. También era señalado de participar en la disputa territorial con las disidencias de las Farc bajo el mando de alias Iván Mordisco.
La disputa por las economías ilegales agrava la crisis en el suroccidente
Cauca y Nariño enfrentan una situación de orden público marcada por los enfrentamientos entre organizaciones armadas que buscan controlar territorios y actividades ilícitas. El narcotráfico, la minería ilegal, la extorsión y el hurto de hidrocarburos figuran entre las economías que alimentan estas disputas.
La confrontación entre el ELN y las disidencias de las Farc ha incrementado los riesgos para las comunidades, especialmente en zonas rurales donde los grupos armados buscan imponer su control. Los ataques y las amenazas también afectan la movilidad, las actividades productivas y la vida cotidiana de la población.
Los informes de inteligencia mencionados en la información suministrada también vinculan a alias Marcos Pacífico con presuntas acciones para infiltrar las protestas sociales de 2022 y generar alteraciones del orden público en Cauca y Valle del Cauca. Estas señalamientos forman parte de las investigaciones sobre el accionar de esa estructura.
El antecedente del Catatumbo
Otro de los bombardeos recientes tuvo lugar el 11 de octubre en la región del Catatumbo, Norte de Santander, contra un objetivo militar identificado por las autoridades como parte del Frente 33 de las disidencias de las Farc. En esa operación murieron cuatro integrantes del grupo armado, entre ellos una menor de 16 años.
En aquella ocasión, De La Espriella confirmó la operación a través de su cuenta de X y aseguró que impartió directamente la orden. El mandatario explicó que mantuvo comunicación con el ministro de Defensa y la cúpula militar para autorizar el ataque y hacer seguimiento a su desarrollo.
El nuevo bombardeo se suma a la estrategia de presión militar del Gobierno contra las organizaciones armadas ilegales. El balance oficial de esta sexta operación permitirá establecer su alcance y las posibles consecuencias para la estructura atacada, mientras persisten los desafíos de seguridad en las regiones afectadas por la disputa territorial.




