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10 noviembre, 2025Especialistas en otorrinolaringología alertan sobre los peligros del uso de hisopos o cotonetes para limpiar los oídos, una práctica común que, lejos de ser higiénica, puede causar graves daños auditivos.
Según los expertos, introducir estos objetos en el canal auditivo puede provocar sordera, irritación e infecciones, además de generar complicaciones a largo plazo. “Lo más peligroso de este hábito es que, al emplear un hisopo, se empuja la cera hacia el interior del oído”, explicó un otorrino consultado. “Esto puede desencadenar molestias como zumbidos o sensación de oído tapado”.
Los especialistas señalan que los hisopos no están diseñados para limpiar el canal auditivo, sino únicamente la parte externa del oído. Entre los principales riesgos destacan:
· Lesiones externas e internas: el contacto con la piel del canal auditivo o con el tímpano puede causar raspaduras, cortes o incluso perforaciones.
· Perforación del tímpano: el hisopo puede penetrar demasiado, provocando dolor agudo y pérdida temporal o permanente de la audición.
Para una higiene adecuada, los médicos recomiendan limitar la limpieza a la parte visible del oído y evitar la introducción de objetos. Algunas medidas seguras son:
· Limpieza externa: utilizar una toalla húmeda para retirar el exceso de cera de la parte externa del oído, especialmente tras la ducha.
· Consulta médica: ante síntomas como dolor, zumbidos o pérdida auditiva, acudir a un profesional, quien puede realizar una limpieza segura con instrumentos especializados.
· Uso de gotas auditivas: en casos de cerumen seco, se pueden emplear gotas de venta libre que ayudan a ablandar la cera, siempre bajo orientación médica.

La función natural de la cera
Contrario a lo que muchos creen, la cera cumple una función esencial en la protección del oído. La Dra. Alexandra Quimby, del Upstate University Hospital de Nueva York, explicó al The New York Times que esta sustancia, compuesta por secreciones cutáneas, sudor y células muertas, actúa como barrera natural contra bacterias, hongos e irritantes externos.
Por su parte, el Dr. Schwartz, otorrinolaringólogo del Virginia Mason Franciscan Health en Seattle, precisó que el movimiento de la mandíbula al hablar o masticar, junto con el baño diario, facilita la expulsión natural del cerumen hacia el exterior.
Interferir con este proceso mediante el uso de hisopos puede alterar el equilibrio del oído y causar consecuencias más graves que una simple acumulación de cera.
Paola Martínez Burgos




