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29 enero, 2026La Conferencia Episcopal de Colombia emitió un comunicado en el que manifestó su rechazo y malestar por lo que consideró como faltas de respeto a las creencias y convicciones religiosas de millones de ciudadanos, luego de las polémicas declaraciones del presidente Gustavo Petro sobre Jesús.
El pronunciamiento se dio después de que el mandatario afirmara en una intervención pública que, “yo creo que Jesús hizo el amor, sí, a lo mejor con María Magdalena”, en un contexto en el que también señaló que Cristo “nunca fue poder y rey” y lo describió como un “revolucionario” cuyo mensaje se mantiene vigente.
En su comunicado, los obispos recordaron que “Jesucristo es el Hijo único de Dios, verdadero Dios y verdadero hombre, centro de nuestra fe y esperanza”, al enfatizar la importancia que su figura representa para los fieles católicos en el país. De igual forma, insistieron en que el respeto por las creencias religiosas es un principio protegido por el marco constitucional colombiano.
“Los obispos de la Iglesia Católica en Colombia, como pastores que expresan el sentir de millones de fieles en el país, reiteraron su fe en Jesucristo, Hijo de Dios y Salvador, y recordaron que el respeto por las creencias religiosas es un principio protegido por el ordenamiento constitucional colombiano”, cita el texto oficial.
La Conferencia Episcopal subrayó que Jesucristo no puede entenderse únicamente como un personaje histórico o un referente moral, sino como el Salvador en quien la Iglesia cree y a quien confiesa. En esa línea, recalcó que la fe cristiana se fundamenta en la revelación de Dios en la persona de Jesucristo, tal como lo testimonian las Sagradas Escrituras y la Tradición de la Iglesia.
Además, los obispos hicieron énfasis en que Colombia, aunque es un Estado social de derecho y laico, la laicidad no significa desconocer o deslegitimar las creencias religiosas, sino garantizar la libertad de todos para profesarlas y vivirlas sin discriminación.
En el documento también se recordó que este principio está respaldado por la Constitución Política de 1991, la Ley 133 de 1994 sobre libertad religiosa y la jurisprudencia de la Corte Constitucional, normas que establecen la obligación del Estado de respetar la autonomía de las confesiones religiosas y abstenerse de intervenir en asuntos doctrinales.
“Ninguna autoridad civil está llamada a emitir juicios de carácter teológico sobre las creencias de los ciudadanos”, señala el comunicado, en referencia a la separación entre las competencias del Estado y el ámbito propio de la fe.
Finalmente, la Conferencia Episcopal reiteró su respeto por las instituciones legítimamente constituidas y su compromiso con la paz y la convivencia social, al tiempo que hizo un llamado a “respetar la fe y las convicciones religiosas de millones de creyentes, como expresión del pluralismo y de la dignidad humana”.
Humberto ‘Toto’ Torres




