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19 junio, 2026
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19 junio, 2026🌐 ASTROLABIO # 364 – VIERNES 19 DE JUNIO DEL 2026
En 2002, cuando Álvaro Uribe llegó al poder, muchos decían que era imposible instaurar un clima de seguridad en 100 días.
Estaban tan consumidos por el modelo entreguista y humillante de la Zona de Distensión, que solo sabían sobrevivir en su abatimiento y decadencia.
Ocho años después, esa misma gente tuvo que admitir que la Política de Seguridad Democrática no solo había recuperado el Caguán ( y los territorios ) : había recuperado al país.
Entonces, el gobierno Santos, del que Duque fue inmejorable sucesor, se planteó si había llegado el momento de “someter” al adversario en una mesa de negociación.
Los mismos que habían dicho que garantizar la seguridad era imposible y que luego se solazaban con los triunfos, dijeron que sí, ¡ que por supuesto !
Entonces, impelidos por lograr acuerdos a cualquier precio, esos mismos círculos decadentes firmaron acuerdos y luego les dieron continuidad, a pesar de que los ciudadanos los rechazaron en histórico plebiscito.
En otras palabras, tiraron por la borda el esfuerzo estratégico victorioso y recompensaron a una subversión estimulada por la lógica de perfeccionar cada vez más sus capacidades criminales para incrementar así los dividendos y privilegios en una u otra mesa.
Ahora, la cuestión es, básicamente, la misma.
¿ Se puede establecer la seguridad en tres o cuatro meses, a partir del 7 de agosto, o habrá que esperar un siglo tan solo porque la ineptitud se complace a sí misma ?
Y lo que es más, si se logra la ventaja estratégica recuperando los principios de la guerra contrainsurgente colombiana, que son superiores a los de Thompson, Guha y Galula, ¿ se retornará, tarde o temprano, y tan frívolamente como entonces, al entreguismo Santos – Duque ?
En resumen, si una política ( doctrina ) de seguridad se basara ahora nuevamente en la apropiación popular, la acción unificada, la cero tolerancia, y la negación absoluta tanto del apaciguamento como de las concesiones para garantizar el desarrollo de base y la unidad civil – militar con suficiente blindaje exterior, la victoria democrática sostenible estará garantizada.
Es por tal razón que resulta plausible hacer caso omiso de aquellos que, adaptados al derrotismo, al vaivén dialógico estéril y manipulado, y a la procrastinación patológica, aconsejan ahora sumisión y pleitesía a los grupos organizados.
Hoy, un nuevo horizonte marca el sendero : el del contraterrorismo desarrollista y liberador.
Además, ya sin Chávez, Maduro, Diosdado, Díaz-Canel y el nonagenario Raúl Castro, todo es posible.
Se trata, pues, de una doctrina, un aparato político – militar que, gestionado desde adentro y fortalecido desde el exterior, en verdadera guerra de redes, asegure la prosperidad y la influencia de Colombia como verdadera potencia hemisférica.
Sabemos cómo hacerlo.
Todo lo demás es pesimismo cómplice. Abatimiento enfermizo. Rendición depresiva.

