En la noche del lunes 16 de septiembre, un vendaval azotó a Barranquilla y otros municipios del Atlántico. Las intensas lluvias y vientos huracanados causaron afectaciones en infraestructuras, derribaron árboles y dejaron a oscuras gran parte de la ciudad.
Hasta las 10 de la noche, la Oficina de Gestión del Riesgo reportó que los techos de 152 casas se desprendieron debido a la fuerza de los vientos, seis postes se cayeron y 145 árboles, de los cuales siete eran de gran tamaño, afectaron la movilidad en distintos sectores.
Alexander Martínez, meteorólogo del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), informó que, debido a esta onda tropical, la número 38 de la temporada, también se interrumpió la energía eléctrica en varias zonas de la ciudad y en algunas poblaciones cercanas. “Se registraron algunas ráfagas de viento al final de la noche de hasta 69 kilómetros por hora y tuvimos vientos de 36 kilómetros. Es importante estar muy pendientes de las condiciones atmosféricas”, manifestó.
Barranquilla hoy parecía en el fin del mundo. pic.twitter.com/8LU4FDt9gr
— Johnatan George – ADA SMART 🇨🇴🇱🇧 (@tatanGeorge) September 17, 2024
La Alcaldía de Barranquilla pidió a los ciudadanos que se resguardaran en lugares seguros y se mantuvieran alertas para no exponerse a situaciones de riesgo. “Sigamos las recomendaciones de las autoridades para prevenir incidentes y garantizar la seguridad de todos. En caso de alguna emergencia, comunícate con la línea 123 o la línea del Distrito 195 para notificar emergencias a la Oficina de Gestión del Riesgo”, indicaron a través de la red social X.
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Por su parte, Eduardo Verano de la Rosa, gobernador de Atlántico, señaló que están atentos a los estragos que causó el vendaval, y por tal motivo, el subsecretario de Gestión de Riesgo y todo su equipo están trabajando para atender y apoyar la situación.
Incluso, pasajeros de un vuelo que salió de Medellín con destino a Barranquilla vivieron momentos de terror con las fuertes turbulencias. En videos publicados en redes sociales se pueden observar los momentos de desespero, con llanto de niños, oraciones y gritos, mientras la tripulación trataba de controlar la situación de pánico. Luego de varios minutos, el piloto logró salir de la tormenta y dirigirse a la terminal aérea Rafael Núñez en Cartagena, ya que el clima no permitió que aterrizaran en el Aeropuerto Internacional Ernesto Cortissoz de Barranquilla.
Dayineth Molina Velásquez