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12 septiembre, 2025La delegación colombiana presentó cifras de erradicación, capturas y extradiciones en reuniones con autoridades estadounidenses.
En el marco de una visita oficial a Washington, el Gobierno colombiano presentó esta semana un balance de sus acciones en la lucha contra el narcotráfico, con el objetivo de evitar una posible descertificación por parte de los Estados Unidos. La delegación estuvo encabezada por el embajador Daniel García-Peña, el director de la Policía Nacional, general Carlos Triana, y el jefe de las Fuerzas Militares, almirante Francisco Cubides. Las reuniones incluyeron encuentros con altos funcionarios de la DEA, el Consejo de Seguridad Nacional, el Departamento de Estado y congresistas estadounidenses.
Durante su intervención, García-Peña afirmó que “lo hacemos por convicción, porque ningún país del mundo ha sufrido más daño del narcotráfico que el nuestro, y porque Colombia jamás puede librar esta lucha sola. La cooperación con Estados Unidos ha sido y seguirá siendo fundamental”. El embajador también advirtió que “los únicos que se benefician con una descertificación son los criminales”, en referencia al impacto que tendría una eventual suspensión de la ayuda internacional, estimada en más de 380 millones de dólares anuales.
El general Triana presentó cifras que incluyen la erradicación de más de 5.120 hectáreas de cultivos ilícitos en departamentos como Antioquia, Córdoba, Putumayo y Bolívar, así como la captura de 189 narcotraficantes de alto perfil, entre ellos 20 extranjeros. También se reportaron 193 extradiciones en lo corrido del año, lo que equivale a una cada 30 horas. Estas acciones, según Triana, han permitido desarticular redes transnacionales vinculadas al Clan del Golfo, el ELN y las disidencias de las FARC.
Sin embargo, el contexto diplomático es complejo. Desde su llegada al poder en 2022, el presidente Gustavo Petro ha promovido un enfoque alternativo frente a la política antidrogas, calificando la estrategia militar como un fracaso y suspendiendo la erradicación forzada con glifosato. Estas decisiones han generado tensiones con la administración del presidente Donald Trump, que evalúa si Colombia ha cumplido o no, con sus compromisos en materia de cooperación antidrogas.
Paralelo a esto, la Embajada de Colombia en EE. UU. emitió un comunicado en el que criticó a varios alcaldes colombianos por “politizar” la visita a Washington. Según el documento, “es lamentable que algunos alcaldes desconozcan la labor que se ha adelantado con el fin de informar los avances y resultados de la política de drogas”. La representación diplomática advirtió que este tipo de actuaciones puede afectar la imagen del país en un momento clave para la relación bilateral.
Aunque el Gobierno insiste en que su compromiso es firme y que “seguirá luchando contra el narcotráfico aunque sea descertificado”, el contraste entre el discurso presidencial y la estrategia desplegada en Washington no pasa desapercibido. Mientras se promueve una narrativa de soberanía y transformación del enfoque antidrogas, la delegación oficial recurre a cifras tradicionales de erradicación, capturas y cooperación militar para evitar sanciones. La decisión final será tomada por el presidente Trump antes del 15 de septiembre, y podría marcar un punto de inflexión en la relación bilateral que tiene más de dos siglos.
Juan Joya




