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La Superintendencia de Sociedades ordenó la liquidación judicial de Don Jacobo Postres y Ponqués, una marca que durante más de cuatro décadas acompañó celebraciones familiares en Colombia con productos como ponqués, tortas y postres tradicionales. La decisión marca el cierre definitivo de una empresa que se convirtió en referente de la repostería nacional, pero que en los últimos años enfrentó una crisis financiera insostenible.
De acuerdo con la autoridad societaria, la compañía acumuló pérdidas significativas en varios ejercicios consecutivos, lo que deterioró de manera profunda su patrimonio. A esto se sumaron problemas de liquidez y la imposibilidad de cumplir con sus compromisos financieros, factores que llevaron a descartar cualquier alternativa de reorganización. “La empresa no contaba con capacidad real para continuar operando ni para atender de manera sostenible sus obligaciones con acreedores, trabajadores y proveedores”, señaló la Supersociedades en el auto que ordena la liquidación.
En términos sencillos, no se trata de una declaración de “quiebra” en el sentido coloquial, sino de un proceso de insolvencia formal bajo la Ley 1116 de 2006 en Colombia. Este mecanismo tiene efectos jurídicos similares: la empresa deja de funcionar como negocio y sus bienes se destinan a pagar lo que se debe conforme al orden legal establecido.
El proceso implica el cierre formal de operaciones y la designación de un liquidador, encargado de identificar los activos, verificar los pasivos y adelantar el pago de las acreencias conforme al orden legal. Desde este momento, la compañía se concentra exclusivamente en el cierre jurídico y contable, dejando atrás su actividad comercial.
Don Jacobo nació en Bucaramanga en la década de 1980 y rápidamente se expandió a otras ciudades del país. Su producto más emblemático, La Genovesa, se convirtió en símbolo de tradición en celebraciones familiares, cumpleaños y eventos sociales. La marca logró posicionarse como sinónimo de repostería artesanal y recetas tradicionales, consolidando una identidad cercana al consumidor colombiano.
Sin embargo, pese a ese reconocimiento histórico, los resultados financieros de los últimos años evidenciaron un deterioro progresivo. La caída en las ventas, el aumento de los costos operativos y las dificultades para acceder a nuevas fuentes de financiación terminaron por comprometer la viabilidad del negocio.
La liquidación de Don Jacobo se conoce en un momento complejo para el sector de alimentos y bebidas en Colombia. Varias empresas han enfrentado presiones derivadas de mayores costos, cambios en los hábitos de consumo y dificultades para sostener márgenes de rentabilidad. En este caso, la Superintendencia concluyó que dichos factores, sumados a la crisis acumulada, hicieron inviable la continuidad de una marca que durante décadas fue parte del panorama empresarial y cultural del país.
Con esta decisión, se cierra un capítulo de más de cuatro décadas de historia empresarial. Don Jacobo deja una huella en la memoria de los consumidores colombianos, que durante años relacionamos sus productos con momentos de celebración y tradición familiar. El proceso judicial ahora se centra en atender las obligaciones pendientes y en dar un cierre ordenado a una compañía que fue protagonista del mercado de postres en Colombia.
Juan Joya




