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4 octubre, 2025Este viernes 3 de octubre en exclusiva por Colmundo Radio conversamos con Ricardo Ruge, exdirector de Diálogo Social de la Alcaldía de Bogotá y experto en aglomeraciones, sobre la reciente cancelación de varios conciertos en el escenario Vive Claro de Bogotá y que ha generado polémica entre los empresarios, asistentes y las autoridades distritales.
Actualmente, las dudas sobre las condiciones técnicas del lugar y los permisos para eventos masivos han generado un debate sobre la seguridad en este tipo de espectáculos, por la forma en que se están autorizando los eventos shows en vivo en la capital colombiana que, solo en 2024 albergó más de 650 actividades de gran afluencia, según lo explicado por Ruge.
En ese sentido, hizo mención del caso de Damas Gratis, el cual marcó un punto importante, ya que se otorgaron permisos pese a un concepto negativo de la Policía, que no estuvo presente en el evento. Esto derivó en graves fallas de control y dejó como saldo la muerte de un asistente. “Un evento sin fuerza pública y sin medidas de seguridad es una violación directa a los estándares de la seguridad humana”, advirtió. Para el experto, este hecho puso en aprietos a varias entidades distritales, entre ellas la Secretaría de Gobierno y la Alcaldía Mayor, responsables de evaluar los riesgos y garantizar la protección de los ciudadanos.
Escucha la entrevista completa en el siguiente enlace desde el tiempo: 1:26:48:00
El exfuncionario explicó que todos los eventos masivos de mediana o alta complejidad deben pasar por el Sistema Único de Gestión de Aglomeraciones (SUGA), el cual analiza variables técnicas y emite conceptos favorables o negativos. En el caso de Vive Claro, el IDIGER ha identificado fallas estructurales en el terreno, que es inestable por la acumulación de lluvias y las vibraciones generadas por el público y el sonido. “El riesgo es evidente; una tribuna con tres mil personas puede desestabilizarse y colapsar. No se trata de impedir el espectáculo, sino de garantizar que se haga con todos los requisitos”, subrayó.
El experto también mencionó las tensiones que estos eventos generan en los barrios aledaños, como Nicolás de Federmán y Salitre Greco, donde los residentes se quejan del ruido, las vibraciones y los impactos ambientales. Según explicó, “no existe una forma concreta de medir los decibeles durante un concierto, lo que dificulta controlar la afectación a la comunidad”. Por eso, considera que la prioridad debe ser la seguridad y tranquilidad de los vecinos por encima del interés económico de los organizadores. “El dinero nunca puede estar por encima de la vida”, afirmó.
Respecto a la nueva hoja de ruta anunciada por el alcalde Carlos Fernando Galán, que establece diez días hábiles para tramitar los permisos, Ruge aseguró que se trata de cumplir la norma. Recordó que un evento debe contar con siete conceptos técnicos favorables antes de ser aprobado. “El IDIGER ha señalado que las estructuras de Vive Claro no cumplen con los 56 requisitos exigidos, especialmente los de estabilidad. Cancelar un evento bajo estas condiciones no es un capricho, es un acto de responsabilidad”, enfatizó.
También criticó la falta de planeación de algunos empresarios que anuncian conciertos sin tener los permisos definitivos, como ocurrió con la cancelación del espectáculo del rapero estadounidense Kendrick Lamar. “La ciudadanía es la más afectada por la improvisación. Si las fallas eran conocidas, debieron informarse desde el inicio para evitar perjuicios. La responsabilidad es compartida y los empresarios deben responder por las afectaciones a los asistentes y vecinos”, dijo. Además, recordó que en otros países existen planes de compensación comunitaria, como obras o mejoras en viviendas, para mitigar los impactos del ruido, como ejemplo expuso el cambio del tipo de ventanas.
Finalmente, el experto recomendó implementar monitoreos en tiempo real del sonido, reforzar los protocolos de seguridad y realizar balances públicos después de cada evento para evaluar los resultados. También insistió en la necesidad de socializar con las comunidades vecinas y con los propios artistas, quienes deben asumir prácticas seguras en sus presentaciones. “Bogotá está consolidándose como un referente en eventos masivos, pero esto solo será posible si se aplica una administración pública eficaz, anticipando riesgos y garantizando escenarios seguros para todos”, concluyó.
Dayineth Isabel Molina Velásquez




