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4 marzo, 2026En Colombia, hablar de emprendimiento femenino implica reconocer un contexto atravesado por barreras estructurales. Según cifras citadas por la OCDE, el 73 % de los “emprendedores faltantes” son mujeres, es decir, personas con potencial y deseo de emprender que no logran materializarlo por obstáculos como el acceso a financiación, redes de apoyo o condicionamientos culturales. A esta realidad se suma que el 40 % de las colombianas considera que es más fácil para los hombres acceder a empleo o cargos directivos, mientras que el 80 % realiza actividades del hogar como ocupación principal no remunerada.
En ese contexto, los modelos que integran generación de ingresos con desarrollo de capacidades son relevantes. En Colombia, el 93 % de la red de venta directa de Natura está conformada por mujeres, de las cuales el 51,7 % la ejerce como su principal fuente de ingresos y, por ende, como su proyecto de emprendimiento; para muchas otras, es una herramienta para fortalecer la economía de su hogar y ampliar su autonomía financiera.
“En Natura entendemos la venta directa como una plataforma de desarrollo económico y personal para miles de mujeres en Colombia. Nuestro compromiso es ofrecer acompañamiento y formación que fortalezcan su autonomía financiera, y por eso invitamos a quienes buscan emprender con propósito a sumarse a nuestra red de consultoras”, afirmó María Andrea Vargas, gerente general de Natura en Colombia.
Más que un canal de comercialización, Natura ha construido un modelo basado en las relaciones, el acompañamiento y el bienestar. La venta directa no se concibe como una mera transacción, sino como una red de confianza que impulsa el desarrollo personal y económico de miles de personas en el país. En promedio, las consultoras de la marca tienen 43 años y pertenecen principalmente a los estratos 2 y 3, por lo cual esta actividad les permite pagar deudas, financiar estudios y sostener la economía familiar.
Medir el bienestar como parte del negocio
Esta iniciativa, que busca fortalecer la autonomía económica de las consultoras, no se queda en el discurso. Para entender si el impacto es real y va más allá de las palabras, Natura decidió incorporar el bienestar como un indicador estratégico del negocio. La compañía adaptó el Índice de Desarrollo Humano, tradicionalmente utilizado para medir el progreso de los países, para evaluar la calidad de vida de sus consultoras en cuatro dimensiones: trabajo, educación, ciudadanía y salud. Esta medición, realizada de manera bianual, permite identificar avances y oportunidades de mejora.
Los resultados muestran transformaciones sostenidas. En educación financiera, la tendencia se mantiene en crecimiento desde 2019, con un aumento del 3,7 % frente a 2022; además, se registra una mejora del 16 % en la capacidad de hacer que el dinero alcance hasta fin de mes y una reducción del 28,5 % en la proporción de personas endeudadas. Así, el bienestar deja de ser una promesa y se convierte en una variable medible dentro del modelo de negocio.
Una red que combina emprendimiento y desarrollo
El modelo de la compañía se articula alrededor de una premisa clara: lo que no se mide no se puede gestionar. Bajo esa lógica, la empresa evalúa y fortalece de manera constante las herramientas que ofrece a su red, desde educación digital y financiera hasta acompañamiento en salud y orientación en rutas de atención.
En conclusión, el negocio no solo moviliza productos, también moviliza oportunidades. Se trata de crear oportunidades concretas para las consultoras, ampliar su autonomía económica y consolidar entornos más equitativos, donde su trabajo no solo genera ingresos, sino una transformación sostenida en el tiempo con impacto colectivo.
Sala Digital Colmundo




