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29 enero, 2026Autoridades ambientales y de salud de Bogotá investigan dos recientes incidentes en los que clínicas de la ciudad depositaron residuos biológicos en la vía pública, hechos que ponen de relieve deficiencias en la gestión de desechos peligrosos por parte de establecimientos de salud y servicios afines.
En lo que va del mes, una clínica estética y una veterinaria, ubicadas en la localidad de Suba, fueron señaladas por arrojar desechos contaminados como agujas, guantes con sangre y gasas usadas en calles transitadas. Estos materiales fueron encontrados por peatones y alertaron a las autoridades distritales por su riesgo potencial para la salud humana y animal.
Los desechos biológicos, si no son manejados adecuadamente, representan un peligro directo. El contacto con material punzocortante o con sangre contaminada puede facilitar la transmisión de infecciones como hepatitis B y C, VIH y diversas enfermedades de la piel. Por esta razón, la normativa exige que todos los generadores de residuos clínicos contraten gestores autorizados para garantizar la trazabilidad y eliminación segura de estos elementos.
Las Secretarías de Ambiente y de Salud de Bogotá han intensificado las inspecciones a hospitales, clínicas y otros generadores de residuos hospitalarios. Cuando se detectan irregularidades, las instituciones pueden imponer sanciones administrativas, ordenar el sellamiento de establecimientos o iniciar procesos sancionatorios.

Según reportes oficiales, durante 2025 se atendieron 31 eventos de arrojo clandestino en espacios públicos y se abrieron 19 procesos sancionatorios por incumplimiento de las normas ambientales y sanitarias en localidades como Barrios Unidos, Chapinero y Usaquén.
El marco legal vigente, incluido el Decreto 780 de 2016, obliga a todas las entidades que generan residuos peligrosos a contar con un plan de gestión actualizado y a conservar la documentación que respalde el tratamiento de estos desechos por al menos cinco años. Además, deben asumir responsabilidad por cualquier impacto que estos materiales puedan causar en la salud pública o el medio ambiente.
La administración distrital ha recordado que el incumplimiento de estas obligaciones puede derivar en medidas severas, incluyendo multas significativas, suspensión de actividades o sellamiento de las instalaciones.
Como complemento a las acciones de control, la Secretaría de Ambiente ofrece capacitaciones gratuitas sobre manejo de residuos y dispone de herramientas, como un visor geográfico en su sitio web, para que la ciudadanía consulte los puntos de recolección de residuos peligrosos.
Los recientes casos en Suba reflejan un desafío persistente en la capital colombiana: garantizar que todos los establecimientos que generan residuos biológicos cumplan con las normas técnicas y legales para proteger la salud pública y mantener limpios y seguros los espacios urbanos. Las autoridades continúan reforzando la vigilancia y promoviendo la educación para evitar futuros incidentes de este tipo.
Paola Andrea Martínez Burgos




