
Juez desestima versión de Abelardo de la Espriella: “seguridad no fue reducida, él renunció voluntariamente a su esquema”
10 octubre, 2025
Ventaja para Nacional en Manizales: “Hoy la verdad no nos entró, Dios quiera que en Medellín la metamos”
10 octubre, 2025🌐 ASTROLABIO # 330 - VIERNES, 10 DE OCTUBRE DEL 2025
Pero no de cualquier modo : a modo de ultimátum, porque el lunes 29 de septiembre, junto a Netanyahu, Trump le impuso a la organización armada la obligación de responder favorablemente a más tardar el 3 de octubre, justo como sucedió.
Este emblemático ejemplo de lo que significa en la práctica la diplomacia coercitiva ( persuasión forzosa - y - paz mediante la fuerza ), plantea varias conclusiones parciales que ilustran el futuro del conflicto, más allá del ‘poder histriónico’, un concepto que introducimos aquí para explicar el uso ( infructuoso ) de banderitas, arengas, barricadas, metáforas y altisonancias.
Primero que todo, esto significa que Hamás se obliga a la devolución de los rehenes en un ejercicio de voluminoso intercambio por prisioneros palestinos en Israel.
Y si lo acepta es por la sencilla razón de que tanto los turcos, como sus principales hermanos árabes, los han dejado solos al comprender las dimensiones del Plan Trump ( delineado por Tony Blair, bajo contrato ).
Segundo, esto se traduce en que Gaza ya no será gobernada por Hamás sino por un grupo de tecnócratas palestinos bajo la tutela de Washington y Jerusalén como garantes del cumplimiento de los acuerdos y de la seguridad.
Cuestión que si Hamás ha aceptado es porque se halla claramente consciente de dos fenómenos : ( a ) la propia población de la Franja le rechaza ; y ( b ) si no se aparta -bajo el estímulo de una amnistía-, las fuerzas, esta vez combinadas, de EEUU e Israel, le propinarían un golpe tan decisivo como el padecido por Irán durante la Guerra de los 12 Días.
Y tercero, las inversiones masivas suponen un futuro promisorio para Gaza en el que la banda armada ya no tendría cabida, de tal forma que si el horizonte del Plan es un Estado palestino, la prosperidad será la constante y ya no la confrontación ni la violencia.
Al fin y al cabo, las potencias occidentales que reconocieron a Palestina en la Asamblea General de la ONU han terminado respaldando el Plan de Trump, quizás con la ilusión de participar en la reconstrucción y el porvenir de la Franja y de Cisjordania, medidos en función de jugosos márgenes de rentabilidad.
Con todo, cabe la posibilidad de que Hamás se autodiluya hoy tan solo para reaparecer más tarde estrenando etiqueta y denominación de origen.
Pero, ya para entonces, el proceso de prosperidad estaría tan avanzado y las fuerzas palestinas de seguridad estarían tan empoderadas que los revividos movimientos extremistas ya no tendrían ni aceptación ni asidero.
En definitiva, la industrialización de Palestina, su reconstrucción lucrativa y la cooperación transnacional son las variables que remplazarían al odio, la exclusión y la glorificación del radicalismo, el integrismo y el fundamentalismo.
Cabe pensar, entonces, que toda esta empresa de reconciliación y reconversión económica necesitará de unidades de mantenimiento de la paz que blinden la transición, la seguridad humana y la generación de riqueza.
De tal modo, Colombia tendría la posibilidad de participar positivamente ya no con palabras sino con hechos tal como ha venido haciéndolo durante décadas, a pocos metros de allí, en la península del Sinaí, mediante una operación de mantenimiento de paz ( no de mercenarismo ).
Operación que en esta ocasión se desplegaría impelida por el valor agregado de inversiones significativas del país, capacitación en seguridad multidimensional y asistencia humanitaria durante la prolongada fase de transición.
vicentetorrijos.com

