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20 octubre, 2025El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) define la desnutrición infantil como la falta de nutrientes esenciales para el crecimiento y desarrollo saludable de los niños y niñas. Esta condición puede manifestarse en retraso del crecimiento, emaciación o desnutrición aguda, afectando gravemente la salud, el desarrollo cognitivo, la capacidad de aprendizaje y la resistencia a enfermedades.
De acuerdo con el doctor Kevin Rico Gutiérrez, médico pediatra y fellow en infectología pediátrica, existen parámetros clínicos que permiten identificar si un menor presenta desnutrición.
“Los profesionales de la salud comparamos el peso y la talla de cada niño con los patrones de crecimiento establecidos. A partir de estos datos, junto con el perímetro del brazo y otros signos clínicos, podemos determinar si existe un estado nutricional bajo”, explicó el especialista.
Los expertos distinguen tres formas principales de desnutrición:
Desnutrición crónica: se manifiesta en un retraso del crecimiento. El niño presenta una talla menor a la esperada para su edad, resultado de una falta de nutrientes prolongada que impacta el desarrollo físico y mental.
Desnutrición aguda moderada: se diagnostica cuando el peso del niño es inferior al correspondiente para su altura. Se mide con una cinta especial que evalúa el perímetro del brazo.
Desnutrición aguda grave: representa el estado más crítico. El peso es muy inferior al esperado para la talla y el riesgo de muerte es inminente, por lo que requiere atención médica urgente.

El informe conjunto de 2023 elaborado por UNICEF, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Banco Mundial advierte que 39,5 millones de niños en el mundo no cumplirán los objetivos de crecimiento para 2030. Si no se interviene a tiempo desde el embarazo y durante los dos primeros años de vida, las consecuencias pueden ser irreversibles.
“Cuando un niño sufre desnutrición crónica o retraso en el crecimiento, no existe tratamiento que revierta el daño. Su desarrollo físico y cognitivo se verá afectado de forma permanente, limitando su salud, fortaleza e inteligencia potencial”, indica el informe.
En el país, la desnutrición aguda en menores de cinco años continúa siendo uno de los principales retos de salud pública.
Según informes oficiales del primer trimestre de 2025, se reportaron 3.909 casos de desnutrición aguda: el 79,4 % moderados y el 20,6 % severos.
Esta problemática refleja factores estructurales persistentes, como el acceso limitado a alimentos, agua potable y servicios de salud. Además, se registraron 37 muertes probables asociadas a desnutrición aguda, lo que equivale a una tasa de 1,4 por cada 100.000 menores de cinco años.
Los departamentos con mayor afectación son La Guajira, Magdalena, Chocó, Antioquia, Cundinamarca y Bogotá, regiones donde las condiciones sociales y económicas agravan la vulnerabilidad infantil.

La desnutrición no solo limita el crecimiento: también debilita el sistema inmunológico y aumenta el riesgo de enfermedades infecciosas. De hecho, cada año las infecciones respiratorias causan 4,3 millones de muertes en niños menores de cinco años, lo que las convierte en la principal causa de mortalidad infantil en el mundo.
El doctor Kevin Rico explica que la desnutrición crea un círculo vicioso entre nutrición e infecciones:
“La desnutrición altera el sistema inmune y hace a los niños más susceptibles a infecciones respiratorias agudas. Estas infecciones, a su vez, empeoran el estado nutricional, y la recuperación se prolonga porque el organismo está más débil”.
El especialista recomienda mantener una alimentación adecuada durante las infecciones respiratorias, adaptada a la edad del niño:
“En los lactantes debe promoverse la lactancia materna exclusiva, y en los niños mayores, continuar con la alimentación normal y asegurar una buena hidratación. Esto ayuda a evitar que las infecciones deterioren aún más el estado nutricional”, concluye el doctor Rico.
La evidencia es contundente: la desnutrición infantil no solo afecta el crecimiento, sino también la supervivencia. Prevenirla requiere intervenciones desde el embarazo, acceso a alimentos nutritivos, atención médica oportuna y programas sostenidos de seguridad alimentaria.
Garantizar que cada niño crezca fuerte, sano y con oportunidades de desarrollo no es solo un deber sanitario, sino un compromiso social y moral impostergable.
Paola Martínez Burgos
FUENTES:
Dirección Territorial de Salud de Caldas. Informe semestral Desnutrición aguda, moderada y severa en menores de cinco años. Disponible en: https://share.google/fgpbVnolwlU8MjfCw
UNICEF. Desnutrición infantil. Disponible en: https://www.unicef.es/causas/desnutricion-infantil
Entrevista doctor Kevin Rico Gutiérrez, médico pediatra, fellow en infectología pediátrica.




