
Borja sigue sin anotar y se hace aún más tensa su situación en River: Colibrí fue el peor calificado de la cancha ante Libertad
15 agosto, 2025
De Pablo Alborán a las nuevas voces del pop: así será el renovado Ibagué Festival 2025
16 agosto, 2025🌐 ASTROLABIO # 322 - VIERNES, 15 DE AGOSTO DEL 2025
Dentro de un mes se reúne la Comisión colombo-peruana para tratar el asunto de la isla Santa Rosa, en el Amazonas.
Entre tanto, solo hay dos opciones : o exacerbar el nacionalismo belicista para lograr apoyos basados en instintos, o preparar una opción mediadora.
Esto no significa que se desconfíe de las capacidades de los diplomáticos de Lima o Bogotá, sino que lo más sensato en materia de controversias es apelar a un tercero.
Pero eso requiere un cuidadoso esfuerzo, probablemente, más complejo que el de entablar un diálogo bilateral, en todo caso insoslayable.
Algunos dirán que convendría regresar a La Haya, en medio de costos y contratos elevados.
Pero salir de la Corte costó años de debate conceptual porque mucha gente se empeñaba en seguir reconociéndola, a pesar de constatar fiasco tras fiasco, y fracaso tras fracaso.
Otros podrían pensar que la Casa Blanca sería un buen mediador “con músculo”, al apreciar los casos en lo que va corrido del año, rápidos y exitosos : Congo / Ruanda ; India / Pakistán ; Tailandia / Camboya ; Armenia / Azerbaiyán y, muy seguramente, Líbano / Hezbolá / Israel.
Pero aunque todo esto es muy cierto, lo más probable es que las tensiones recientes entre Washington y Bogotá dificultarían el proceso de adecuación de una facilitación.
Entonces, llegados a este punto, bien valdría ensayar una opción de naturaleza intermedia, como la de la Santa Sede.
El Papa Prevost ostenta la ciudadanía peruana, así que conoce en primera persona la realidad en la que se inscribe el asunto, sin dejar de lado la ecuanimidad que su dignidad presupone.
El Secretario de Estado, eventual protagonista de las gestiones, sigue siendo el cardenal Pietro Parolin, papable en el cónclave y negociador consumado.
El presidente de la Conferencia Episcopal italiana sigue siendo el arzobispo de Bolonia, cardenal Matteo Maria Zuppi, papable también, y muy cercano a la la Comunidad de Sant’Egidio, algo así como el centro de transformación de conflictos de la Santa Sede.
En los 90, y entre otros, Zuppi medió en el conflicto de Mozambique y, recientemente, ha sido el enviado del Santo Padre para la guerra ruso-ucraniana.
Por último, el arzobispo Ettore Balestrero, quien fue Nuncio Apostólico en Colombia hace 10 años, y hoy es el Observador permanente de la Santa Sede ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra, también podría ser un importante acompañante en el proceso.
En pocas palabras, más que enzarzarse en el tejemaneje de las negociaciones con los grupos armados ilegales, la diplomacia pontificia bien podría cooperar para resolver la cuestión en poco tiempo, antes de que tome rumbos insospechados.
Más aún si se tiene en cuenta que la cooperación entre las armadas de la Triple Frontera ha cumplido 50 años de gestión armoniosa en torno a la Operación Bracolper ( Brasil - Colombia - Perú ) y ellas, las armadas, son las primeras interesadas en mantener intacto ese clima de sano entendimiento.
Por supuesto, la mediación vaticana partiría de concederles toda la atención a los líderes locales ( generalmente marginados ) y gozaría de la confianza de los dos jefes de Estado, ambos conscientes de la legitimidad con la que siempre ha contado el Vaticano en América Latina, así que tales oficios serían tan certeros como sensatos.
Que es, justamente, lo que sucedió con la actuación del cardenal Antonio Samoré cuando, en el 78, logró amainar los ímpetus que estuvieron a pocas horas de llevar a la guerra a Chile y Argentina en torno al Canal Beagle.
vicentetorrijos.com

