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3 marzo, 2026En un acto público de la dirección nacional del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) en el estado Sucre, en la tarde del lunes 2 de marzo y ante simpatizantes del régimen chavista-madurista, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, solicitó al gobierno de Estados Unidos, presidido por Donald Trump, que levante las sanciones económicas contra del Estado.
Rodríguez señaló que el mandatario Trump considera a la cúpula chavista como “amigos” y “socios” y por ello, le habría expresado que ponga en consideración su pedido, destacando que ya es tiempo de que termine “el bloqueo” en el país vecino. “Deben levantarse las sanciones contra Venezuela. El pueblo de Venezuela lo merece. Ya basta de bloqueo, ya basta de esa clase apátrida que pidió sanciones, que pidió bombardeo, que pidió invasión. Hermanos y hermanas, ya basta”, sostuvo.
En ese sentido, hizo un llamado a que el país avance hacia una nueva espiritualidad centrada en el reencuentro, la convivencia democrática y la tolerancia. Igualmente, durante su intervención aseguró que es necesario pasar definitivamente la página del odio y del extremismo, y apostar por una etapa marcada por el respeto y el entendimiento entre los venezolanos. Insistió en que no puede haber más espacio para la intolerancia ni para las divisiones que han profundizado las tensiones en la sociedad, y subrayó que la reconciliación debe convertirse en un compromiso colectivo para garantizar estabilidad y paz social.
“Venezuela debe dar un paso adelante en una nueva espiritualidad de reencuentro, de convivencia democrática, de tolerancia, de pasar para siempre la página del odio y del extremismo. No más odio, no más intolerancia”, fueron sus palabras.
Además, Rodríguez expresó su confianza en que el pueblo venezolano sabrá enfrentar y “educar” a los sectores políticos que, según afirmó, han impulsado posturas extremistas que llevaron al país a escenarios de riesgo y sufrimiento. Cuestionó especialmente a quienes promovieron sanciones internacionales, al considerar que no pensaron en las consecuencias que estas tendrían sobre la educación de los niños, la salud pública, la alimentación, la vivienda y la infraestructura de servicios. A su juicio, esas decisiones impactaron de forma directa la calidad de vida de la población y profundizaron las dificultades que ha atravesado la nación en los últimos años.
En ese contexto, sostuvo que llegó el momento de sanar y de que Venezuela levante una “mano sanadora” para curar las heridas que, de acuerdo a lo expresado, dejó el fascismo y el extremismo en el país. Señaló que esta nueva etapa debe estar guiada por la unión nacional y por la responsabilidad compartida de todos los sectores, con el propósito de proteger a la patria de nuevas fracturas. Finalmente, llamó a trabajar en conjunto para cuidar a Venezuela y consolidar un proceso de recuperación basado en el diálogo, la cohesión y el compromiso colectivo.
El pasado 27 de enero, Rodríguez anunció un desbloqueo de activos de su país en EE.UU. como resultado de los diálogos con el Gobierno de Trump e informó de la compra, en la nación norteamericana, de equipos para los hospitales con estos recursos liberados. Sin embargo, es de recordar que desde el principio del chavismo, las relaciones entre ambas naciones se han deteriorado con sanciones que fueron escalando. Washington comenzó con restricciones a material militar en 2006 y diplomáticas en 2010 por desacuerdos políticos y de cooperación en seguridad.
Luego, con la llegada de Nicolás Maduro al poder tras la muerte de Hugo Chávez, la administración de Barack Obama impuso sanciones dirigidas a altos cargos acusados de violaciones a los derechos humanos en 2014-2015. A partir de 2017, bajo Donald Trump, el país norteamericanno amplió las sanciones financieras y petroleras contra funcionarios, la estatal petrolera PDVSA y otras entidades por debilitar la autoridad parlamentaria y por antidemocráticas, llegando en 2019 a incluir un embargo sobre el petróleo venezolano y bloqueos a transacciones en dólares, con el objetivo de presionar la salida de Maduro del poder.
La Casa Blanca también reconoció a Juan Guaidó como presidente interino en 2019, lo que llevó a Caracas a romper relaciones diplomáticas, y sancionó al Banco Central y otros sectores clave. El embargo petrolero fue temporalmente disminuido en 2023 bajo la administración de Joe Biden como parte de un acuerdo electoral, pero luego se restableció por incumplimientos de compromisos de elecciones libres, y en 2025 las licencias petroleras quedaron casi totalmente revocadas, salvo ciertas excepciones como para Chevron con limitaciones estrictas.
Dayineth Isabel Molina Velásquez




