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2 julio, 2026La situación de orden público en el nordeste de Antioquia continúa generando preocupación entre las autoridades y las comunidades locales. En lo que va de 2026, la región ha registrado al menos cuatro episodios de confinamiento y un desplazamiento masivo que ha obligado a más de un centenar de personas a abandonar sus hogares debido a las confrontaciones entre grupos armados ilegales.
Los hechos más recientes se han concentrado en los municipios de Segovia y Remedios, donde persisten las disputas territoriales entre el Clan del Golfo, el ELN y las disidencias del Frente 4 de las extintas FARC. La confrontación por el control de corredores estratégicos y zonas mineras ha incrementado los riesgos para la población civil, afectando la movilidad y las actividades cotidianas de numerosas comunidades rurales.
Ante este panorama, el personero de Segovia, Hambler Patiño, reiteró la necesidad de fortalecer la presencia institucional en la subregión. Según explicó, la riqueza minera del nordeste antioqueño ha convertido el territorio en un objetivo permanente para los grupos armados, mientras la capacidad de respuesta del Estado continúa siendo insuficiente frente a la magnitud del problema.
Según información revelada por la emisora Caracol Radio, el funcionario insistió en la necesidad de instalar una brigada militar permanente en la región. Patiño argumentó que el nordeste antioqueño aporta importantes recursos económicos derivados de la explotación aurífera y, pese a ello, no cuenta con una estructura militar de gran escala que garantice condiciones de seguridad acordes con la importancia estratégica del territorio.
Hostigamientos y confinamientos mantienen en alerta a las comunidades
La situación se agravó en las últimas horas tras un reporte de la Corporación Acción Humanitaria por la Convivencia y la Paz del Nordeste Antioqueño (Cahucopana), que denunció hostigamientos atribuidos al Clan del Golfo en la vereda Lejanías, ubicada en zona rural de Remedios.
Este nuevo episodio se suma a una serie de confinamientos que han afectado a la población durante el año, restringiendo la movilidad de los habitantes y limitando el acceso a servicios básicos, actividades económicas y atención institucional.
De acuerdo con las autoridades locales, los confinamientos suelen tener una duración variable y se presentan cuando los enfrentamientos entre grupos armados impiden que las comunidades puedan desplazarse libremente por sus territorios.
Más de 100 personas han tenido que abandonar sus hogares
Como consecuencia de la escalada violenta, varias familias provenientes de la vereda El Río, en el municipio de Remedios, se desplazaron hacia Segovia buscando protección y apoyo institucional.
Los afectados han sido recibidos por la administración municipal mientras se evalúan las condiciones necesarias para garantizar un eventual retorno seguro a sus lugares de origen. Las autoridades trabajan en la atención humanitaria de las personas desplazadas mientras se mantiene el monitoreo de la situación en las zonas rurales.
El personero de Segovia señaló que ya se adelantan coordinaciones con el Ejército Nacional para incrementar la presencia de tropas en los sectores más afectados y facilitar la movilidad de los habitantes.
Disputa armada por el control del oro mantiene la tensión
Las autoridades consideran que uno de los principales factores detrás de la violencia es el interés de los grupos ilegales por controlar la explotación y comercialización del oro en esta zona del país.
La expansión de la actividad minera hacia territorios cercanos al sur de Bolívar ha intensificado las disputas entre organizaciones armadas, que buscan obtener recursos económicos derivados de esta actividad.
Esta situación ha convertido al nordeste antioqueño en uno de los focos más sensibles en materia de seguridad dentro del departamento, con impactos directos sobre las comunidades rurales y sobre el desarrollo económico de la región.
Esperan estabilización para facilitar el retorno de las familias
Las autoridades locales confían en que durante los próximos días pueda lograrse una mejora en las condiciones de seguridad que permita el regreso gradual de las personas desplazadas.
Sin embargo, la persistencia de las confrontaciones entre el Clan del Golfo, el ELN y las disidencias del Frente 4 de las FARC mantiene la incertidumbre sobre la evolución del conflicto en la subregión.
Mientras tanto, líderes sociales y autoridades continúan insistiendo en la necesidad de fortalecer la presencia institucional y militar en el nordeste antioqueño, con el fin de proteger a las comunidades y evitar nuevos episodios de confinamiento y desplazamiento forzado.
Sala Digital Colmundo



