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La Corte Constitucional de Colombia ordenó retirar crucifijos y demás símbolos religiosos de los espacios donde se adoptan decisiones judiciales. La medida, contenida en la sentencia SU-454 de 2025, responde a una tutela interpuesta por un ciudadano que cuestionó la presencia de un crucifijo en la Sala Plena del alto tribunal, instalado desde 1999. El fallo reafirma el principio de laicidad del Estado y establece que no se pueden exhibir elementos religiosos sin una justificación secular clara.
Según el pronunciamiento oficial, “la Corte concluyó que mantener símbolos religiosos en espacios oficiales puede interpretarse como una preferencia hacia una fe determinada, lo cual va en contra de los principios de neutralidad y laicidad que rigen el orden constitucional colombiano”. La decisión aplica exclusivamente a los espacios donde se deliberan y adoptan decisiones judiciales, sin extenderse a zonas administrativas o de atención al público.
La sentencia fue adoptada por la Sala Plena con participación de conjueces y magistrados, y establece que los juzgados del país deberán retirar cualquier símbolo religioso que no cumpla con una función secular legítima. El caso fue presentado por un ciudadano ateo, quien alegó que la presencia del crucifijo vulneraba su derecho a la libertad de conciencia y a un trato igualitario por parte del Estado.
En contraste, es de recordar que el Ministerio de Cultura declaró en 2022 como bien de interés cultural del ámbito nacional al Cristo del Palacio de Justicia, una figura semicarbonizada que sobrevivió al holocausto del 6 y 7 de noviembre de 1985. La resolución reconoce su valor histórico, estético y simbólico, y lo considera un testigo de los hechos violentos ocurridos durante la toma y retoma del Palacio. “Más que una reliquia o figura religiosa, ha cobrado un sentido de memoria en homenaje a las víctimas”, señaló entonces la ministra Patricia Ariza.
Durante la ceremonia de reconocimiento, realizada en la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia, los presidentes de las altas cortes coincidieron en destacar el carácter testimonial del Cristo. “Es una pieza que trasciende a un credo religioso y sin duda hace parte de la historia misma de la justicia colombiana”, afirmó el presidente del Consejo de Estado, Carlos Enrique Moreno Rubio. Por su parte, la presidenta de la Corte Constitucional, Cristina Pardo Schlesinger, indicó que el crucifijo fue testigo “del acto más execrable contra la justicia, pero también de la resiliencia institucional.”
La Corte Suprema de Justicia conserva esta figura como símbolo de memoria, no como expresión confesional. El magistrado Hernando Baquero Borda (Q.E.P.D.) logró recuperarla tras el incendio y la mantuvo con el propósito de devolverla a la Corporación. La figura se encuentra actualmente en la Sala Plena y ha sido reconocida como parte del patrimonio cultural de la justicia colombiana.
Con ambos pronunciamientos, se establece un contraste entre el uso de símbolos religiosos en espacios judiciales activos y el reconocimiento de elementos con valor histórico en contextos conmemorativos. La Corte Constitucional delimita el uso institucional, mientras el Ministerio de Cultura preserva el significado testimonial de una figura que sobrevivió a uno de los episodios más trágicos de la historia judicial del país.
Juan Joya




