
“Viviendas sin cuota inicial”: la propuesta estrella de Mauricio Cárdenas si gana la presidencia
9 octubre, 2025
María Corina Machado gana el Nobel de la Paz 2025 por su lucha por la democracia en Venezuela
10 octubre, 2025Con 118 votos a favor, el Parlamento peruano aprobó en la madrugada del viernes la “vacancia por permanente incapacidad moral” de la presidenta, quien se negó a ejercer su derecho a defensa.
En un juicio político relámpago que culminó en la madrugada de este viernes, el Congreso de Perú destituyó a la presidenta Dina Boluarte, poniendo fin a un gobierno de 22 meses sumido en una profunda crisis de inseguridad y escándalos de corrupción. La moción de vacancia fue aprobada de manera contundente con 118 votos a favor de los 122 legisladores presentes.
El jefe del Congreso, José Jerí, fue quien anunció el resultado en una maratónica sesión, declarando: “En consecuencia ha sido aprobada la vacancia de la presidenta de la República”. Ante la ausencia de un vicepresidente, Jerí está llamado a asumir la jefatura del Estado de manera interina.
La salida de Boluarte se produce después de que la mayoría parlamentaria aprobara el jueves cuatro mociones en su contra, invocando la figura de la “permanente incapacidad moral” para gobernar. Frente al Parlamento, un grupo de ciudadanos celebró la decisión con banderas peruanas y carteles en contra de la mandataria de 63 años.
Una defensa ausente y un proceso cuestionado
Uno de los puntos clave de la sesión fue la ausencia de la propia presidenta. Boluarte, citada ante el Congreso a partir de las 11:30 p.m., no se presentó para ejercer su derecho a la defensa. Su abogado, Juan Carlos Portugal, alegó ante los medios que existía una falta de garantías al “debido proceso”, argumentando que se les había dado muy poco tiempo para preparar una defensa adecuada.
Con su destitución, el Perú suma seis presidentes desde 2016: dos han sido destituidos por el Congreso, dos renunciaron antes de correr la misma suerte, uno completó un mandato interino y Boluarte, quien llegó al poder luego del frustrado intento de Pedro Castillo de disolver el Legislativo.
Gobernabilidad deteriorada y crisis sin precedentes
Sin bancada propia ni apoyo popular, Boluarte no tenía margen para mantenerse en el cargo. Aunque durante su gestión logró tejer pactos burocráticos con fuerzas conservadoras para evitar anteriores intentos de vacancia, su popularidad cayó a niveles récord. Su gobernabilidad se deterioró irreversiblemente en los últimos meses a raíz de una ola de extorsiones y asesinatos del crimen organizado, jamás vista en Perú.
Las protestas, que han tenido a Lima como epicentro del descontento, fueron acorralando a la mandataria. Hechos recientes, como la semiparalización de la capital por transportistas y un ataque de sicarios que hirió a cuatro músicos durante un concierto, evidenciaron la crítica situación de inseguridad.
Legado marcado por la represión y los escándalos
Boluarte asumió el poder en diciembre de 2022 tras la destitución de Pedro Castillo. Su ascenso estuvo marcado por protestas que fueron reprimidas por la fuerza pública y dejaron medio centenar de muertos, según organismos de derechos humanos, una sombra que nunca abandonó su gobierno.
La fiscalía la investigaba por ese caso, además de otros dos procesos: uno por presunto abandono de cargo cuando se operó la nariz sin notificar al Congreso, y otro por el sonado “Rolexgate”, el escándalo que estalló en 2024 cuando apareció con joyas de lujo no declaradas en sus bienes.
Ahora, al quedar destituida, Boluarte pierde el fuero presidencial y podrá ser enjuiciada y condenada, uniéndose a la lista de expresidentes peruanos con procesos judiciales. Actualmente, Alejandro Toledo y Ollanta Humala están presos por corrupción, mientras que Pedro Castillo espera su juicio en la misma cárcel especial al este de Lima.
Humberto ‘Toto’ Torres




