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20 agosto, 2025El Concejo de Bogotá avanza en la discusión de uno de los proyectos urbanísticos y de infraestructura más ambiciosos de las últimas décadas: la creación del Distrito Aeroportuario y las Actuaciones Estratégicas en Fontibón y Engativá, iniciativa que busca consolidar a la capital como un referente regional en conectividad aérea, carga y pasajeros, al tiempo que transforma integralmente el occidente de la ciudad.
De acuerdo con el concejal David Saavedra, el proyecto pretende que Bogotá mantenga su liderazgo frente a la competencia internacional. “El Dorado moviliza más del 70% de la carga aérea del país y cerca de 46 millones de pasajeros al año. En un contexto de ampliaciones en aeropuertos de Lima, Buenos Aires y Ciudad de México, la capital no puede quedarse atrás”, señaló el cabildante.
La propuesta no se limita a la ampliación del principal aeropuerto del país. Incluye intervenciones en infraestructura, movilidad sostenible, renovación urbana, recuperación ambiental y equipamientos sociales, impactando de forma directa a más de 150 mil habitantes y a una población flotante cercana a las 278 mil personas. Según Saavedra, se trata de más de 900 hectáreas que, bien gestionadas, podrían convertirse en un motor de empleo, competitividad e internacionalización.

Aunque el proyecto ha sido presentado como una oportunidad histórica, también despierta inquietudes en las comunidades directamente impactadas. Durante la Comisión Primera del Plan de Desarrollo y Ordenamiento Territorial, el concejal Fernando López subrayó que la legitimidad del Distrito Aeroportuario dependerá de la participación activa de los habitantes de Fontibón y Engativá.
“Bogotá Ciudad Aeropuerto puede traer competitividad y empleo, si se hace respetando el arraigo, el bienestar de las comunidades y el equilibrio ambiental. Las personas están en el centro, el progreso debe construirse con la comunidad”, afirmó López.
Entre los principales temores de la ciudadanía se destacan:
Movilidad y riesgo de desplazamiento: López precisó que la iniciativa no implica desalojos forzados, sino una hoja de ruta que organiza inversiones. No obstante, insistió en la necesidad de abrir más espacios de diálogo para disipar las dudas de los habitantes.
Contaminación acústica: estudios de la Universidad de Cundinamarca y la Aeronáutica Civil evidencian que los niveles de ruido en la zona oscilan entre 70,8 y 84,3 dB, superando hasta en 30 decibeles los límites legales para áreas residenciales. Como respuesta, se propone la instalación de barreras acústicas verdes, mapas de ruido actualizados y una planificación de uso del suelo orientada al control ambiental.
Déficit de espacio público: datos del DADEP (2023) muestran que Fontibón apenas cuenta con 3,74 m² por habitante y Engativá con 7,7 m², lejos de los 10 m² recomendados por la OMS. En este sentido, la AEDA Engativá contempla la recuperación de más de 109 mil m² de espacio público, seis corredores ecosistémicos y la conexión de humedales como Capellanía y Jaboque con el río Bogotá.

La discusión en el Concejo también ha puesto sobre la mesa la necesidad de una planeación rigurosa que evite los errores de grandes proyectos pasados, marcados por retrasos y sobrecostos. En materia de financiación, se plantea un modelo mixto que combine inversión pública y privada, así como instrumentos de plusvalía, valorización y asociaciones público-privadas.
En palabras del concejal Saavedra, “el Distrito Aeroportuario no es solo una obra de infraestructura: es la posibilidad de que Bogotá se consolide como una ciudad inteligente y competitiva, preparada para los retos del comercio y el turismo global”.
Por su parte, López enfatizó que el desarrollo debe equilibrar competitividad y sostenibilidad: “No se trata solo de mover aviones, sino de mover el futuro de Bogotá hacia la competitividad global sin dejar atrás a su gente”.
El debate continuará en el Concejo de Bogotá, donde se espera que la decisión final defina no solo el rumbo del aeropuerto El Dorado, sino también la manera en que la capital se proyectará en el escenario internacional durante las próximas décadas.
Paola Martínez Burgos




