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22 diciembre, 2025Las fiestas navideñas son sinónimo de reuniones, sabores tradicionales y momentos para compartir con familia y amigos. Sin embargo, también representan un desafío para el sistema digestivo: comidas copiosas, horarios cambiados, dulces y alcohol pueden desencadenar molestias como pesadez, gases, acidez o sensación de indigestión que pueden arruinar incluso las mejores celebraciones.
Uno de los errores más frecuentes es llegar a la cena con demasiada hambre, lo que aumenta el riesgo de atracones y malas elecciones alimentarias. Expertos recomiendan tomar un pasaboca ligero antes de la comida principal; puede ser una fruta, un yogur natural o un puñado de frutos secos para controlar el apetito y favorecer un consumo más consciente y pausado.
Antes de las fiestas, también es útil adoptar hábitos saludables como priorizar verduras, frutas y alimentos ricos en fibra, mantenerse bien hidratado y practicar una masticación adecuada para preparar el organismo ante comidas más abundantes.
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Equilibrio en la comida
Durante la cena navideña, moderar las porciones es clave. Servirse raciones equilibradas y evitar repetir de inmediato da tiempo al cerebro para registrar la saciedad y reduce la sensación de pesadez.
Comer despacio y masticar bien los alimentos ayuda a facilitar la digestión y minimizar los gases, mientras que elegir una mezcla de proteínas con verduras, ensaladas frescas o caldos suaves aporta fibra y agua, nutrientes que promueven un tránsito intestinal más eficiente.
Evitar en la misma comida grandes cantidades de fritos, embutidos, salsas pesadas o distintos tipos de proteínas puede reducir las probabilidades de malestar digestivo. Optar por grasas más saludables, como el aceite de oliva, pescado azul o frutos secos, también favorece una digestión más ligera.

Los dulces navideños son parte de la tradición, pero su consumo constante puede provocar picos de azúcar y malestar posterior. Reservarlos para momentos concretos y acompañarlos con fruta fresca o frutos secos ayuda a equilibrar la digestión.
El alcohol, por su parte, irrita la mucosa gástrica y favorece la acidez estomacal. La clave está en moderar su consumo y alternarlo con agua o infusiones. Mantenerse bien hidratado durante el día con aproximadamente 1,5 a 2 litros de agua facilita el proceso digestivo y ayuda a evitar el estreñimiento.
Después de la comida:
Acostarse justo después de una comida abundante puede aumentar el riesgo de reflujo. Una caminata ligera de 10 a 20 minutos o actividades suaves con la familia, como juegos o bailes, estimulan el tránsito intestinal y contribuyen a una mejor digestión.
Además, algunas personas pueden beneficiarse de complementos como enzimas digestivas, probióticos o infusiones de manzanilla, hinojo o anís para aliviar gases y pesadez estomacal.

Disfrutar sin renunciar a la salud
Los datos indican que durante la Navidad se consumen hasta un 30 % más de calorías de lo recomendado y que muchas personas ganan peso durante estas fechas si no cuidan sus hábitos alimentarios.
Los expertos recuerdan que anticiparse a las celebraciones con hábitos equilibrados, comer con conciencia y escuchar al cuerpo son las mejores estrategias para disfrutar de las fiestas sin que los excesos pasen factura al organismo.
Paola Martínez Burgos




