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16 septiembre, 2025Colombia enfrenta un doble reto creciente: por un lado, la disminución de los niveles de educación sexual integral; por el otro, el mantenimiento de cifras altas de contagios y personas que aún no conocen su diagnóstico de VIH. Expertos advierten que la falta de información y los vacíos en políticas públicas agravan la situación.
Una serie de estudios nacionales señalan que la proporción de jóvenes y adolescentes que declaran haber recibido información adecuada sobre sexualidad ha caído notablemente. Por ejemplo, mientras en 2015 alrededor del 95,1 % de las mujeres y el 94,4 % de los hombres informaban contar con educación sexual, para 2025 esas cifras se han reducido a 80,4 % (mujeres) y 71,4 % (hombres).
Este retroceso tiene implicaciones concretas: aumenta la desinformación, prevalecen los mitos sobre la transmisión del VIH y disminuye la percepción de riesgo entre jóvenes.

Estadísticas del VIH: incidencia y diagnóstico pendiente
Los números oficiales muestran que en 2024 vivían con VIH unas 185.954 personas en Colombia, la mayoría entre los 20 y 39 años. De ese total, el 82,8 % son hombres. Además, se reportaron 20.008 casos nuevos, lo que se traduce en unos 55 diagnósticos diarios, con una tasa de aproximadamente 38 casos por cada 100.000 habitantes.
A esto se suma una población considerable de personas que viven con el virus sin saberlo: cerca de 44.000, según estimaciones recientes.
Los expertos coinciden en que el problema no es solo epidemiológico, sino también educativo, político y social:
-Educación integral sexual debilitada: menos cobertura de información, reducción de programas escolares, menor acceso a material educativo y barreras socioculturales.
-Retardo en diagnósticos y tratamiento: un porcentaje importante de las personas con VIH lo desconoce, lo que impide un tratamiento oportuno.
-Estigmatización persistente: el rechazo social, los prejuicios y la desinformación siguen siendo obstáculos al autocuidado, la realización de pruebas y la adherencia al tratamiento.
Varias instituciones y autoridades han propuesto medidas para revertir esta tendencia:
-Reforzar la educación sexual integral en instituciones educativas, con contenidos adecuados a la edad, enfoque científico-y no moralista, e inclusión de diversidad de géneros y orientaciones.
– Incrementar el acceso a pruebas de VIH, consejería sexual, métodos de prevención como preservativos y profilaxis preexposición, y tratamientos antirretrovirales.
Políticas públicas que aseguren que la salud sexual forme parte de la atención primaria de salud, con recursos asignados, capacitación docente y campañas de sensibilización comunitaria.
El retroceso en educación sexual integral y las cifras sostenidas de VIH en Colombia muestran que las viejas estrategias no son suficientes. Para salvaguardar la salud pública, es urgente actualizar políticas, mejorar la cobertura educativa y garantizar diagnósticos y tratamientos oportunos. Sin un enfoque combinado educativo, sanitario y social el país corre el riesgo de consolidar las brechas existentes y perpetuar la vulnerabilidad de jóvenes y poblaciones marginadas.
Paola Martínez Burgos




