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23 octubre, 2025Más de 27 mil mujeres lideran procesos humanitarios de búsqueda en Colombia. El Estado ha reconocido su papel, pero la implementación de la Ley 2364 de 2024 aún enfrenta obstáculos.
Cada 23 de octubre se conmemora en Colombia el Día Nacional de las Mujeres Buscadoras, una fecha que reconoce el esfuerzo de quienes han dedicado años a encontrar a sus familiares desaparecidos. Según la Defensoría del Pueblo, en el país desaparece una persona cada 36 horas. La búsqueda ha estado liderada principalmente por mujeres. De acuerdo con la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD), cerca de 27.882 mujeres adelantan procesos de búsqueda humanitaria en diferentes regiones del país.
Durante ese trabajo, muchas han insistido en que se indague en zonas catalogadas como espacios complejos de búsqueda, donde podrían encontrarse restos de personas desaparecidas. Entre ellos se encuentran La Escombrera (Medellín), el estero San Antonio (Buenaventura), el Canal del Dique, el río Magdalena y el río Cauca. A estos lugares se suman cementerios y fosas comunes sin registro. En estos escenarios, las mujeres buscadoras han actuado como defensoras de derechos humanos, documentando casos, presionando a las autoridades y exigiendo verdad en audiencias públicas.
Su lucha ha permitido avances como la creación de la Ley 2364 de 2024, conocida como Ley de Mujeres Buscadoras. Esta norma reconoce su rol y les otorga herramientas para adelantar sus procesos con dignidad. La ley establece medidas de protección, acompañamiento psicosocial, acceso a información y participación activa en los mecanismos de búsqueda. La Defensoría del Pueblo ha advertido que “es necesario acelerar los ajustes institucionales para garantizar los derechos de las mujeres buscadoras”, señalando que aún existen vacíos en la implementación efectiva de la norma.
El Estado colombiano ha reconocido oficialmente el papel de estas mujeres como guardianas de la memoria colectiva. Su labor ha sido destacada en espacios académicos, culturales y judiciales, y ha contribuido a la construcción de verdad en procesos de justicia transicional. “Son el amor que nunca se rinde”, expresó el Centro Nacional de Memoria Histórica en el marco de la conmemoración, resaltando su valentía y persistencia frente a la indiferencia institucional y el dolor acumulado.
La Defensoría también ha reiterado que estas mujeres deben ser reconocidas como sujetas de especial protección, no solo por el riesgo que enfrentan en sus territorios, sino por el valor simbólico y jurídico de su labor. En su pronunciamiento oficial, la entidad subrayó que “la búsqueda de personas desaparecidas no puede depender exclusivamente de la voluntad de las víctimas, sino que debe ser una responsabilidad activa del Estado”.
Gracias a su incansable labor, se han consolidado bancos genéticos, memoriales comunitarios, obras de arte y documentales que mantienen viva la memoria de los desaparecidos. La conmemoración de hoy busca visibilizar su esfuerzo y dejar en claro que los desaparecidos no deben dejar de buscarse. El reconocimiento institucional, la protección normativa y el acompañamiento efectivo siguen siendo retos pendientes ante una omisión del Estado.
Juan Joya




