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25 agosto, 2025En julio de 2025, Colombia recibió más de US$1.158 millones en remesas, el mayor monto mensual registrado.
El país vive un momento clave en su economía: por primera vez, el dinero que envían los colombianos desde el exterior supera lo que el país gana por exportar petróleo, café y carbón. Las remesas se han convertido en la principal fuente de divisas en 2025, marcando un giro en el mapa económico nacional. Solo en julio, llegaron US$1.158,36 millones, el monto mensual más alto registrado hasta ahora, según cifras del Banco de la República.
Un comportamiento que no es aislado. Entre enero y julio de este año, las remesas sumaron US$7.665,45 millones, un aumento del 14,1 % frente al mismo periodo de 2024. En ese mismo periodo, las exportaciones de petróleo alcanzaron US$6.491,1 millones, quedando por debajo de los ingresos por remesas, que llegaron a US$6.507 millones. Esta diferencia marca un punto de quiebre: por primera vez, el trabajo de los colombianos fuera del país genera más dólares que uno de los sectores más tradicionales de la economía.
El café y el carbón, productos emblemáticos de la oferta exportadora colombiana, también fueron superados. En el primer semestre, el café generó US$2.685,14 millones y el carbón US$2.372,65 millones. Este último sector, además, enfrenta una caída acelerada: en 2024 había aportado US$7.106 millones, pero en 2025 se proyecta una reducción significativa. Según Juan Camilo Nariño, presidente de la Asociación Colombiana de Minería, esto se debe a “una política pública direccionada a generar un impacto en el sector”, con más impuestos y ajustes en la retención en la fuente.
El origen de las remesas también revela tendencias claras. En el primer trimestre de 2025, el 51 % de los US$3.130 millones recibidos provinieron de Estados Unidos, seguido por España con el 16 %. Aunque la participación estadounidense bajó levemente frente al 53 % de 2024, sigue siendo 35 % superior a la de España. Un flujo constante que refleja tanto la magnitud de la migración colombiana como la confianza en el sistema financiero del país.
Además del volumen, ha cambiado la forma en que llegan las remesas. En 2024, el 54 % de los envíos se depositaron directamente en cuentas bancarias, lo que ha facilitado el acceso a servicios financieros y ha impulsado la inclusión económica. Según Banco Unión, cerca del 18 % de los hogares colombianos reciben remesas, beneficiando a más de 9,6 millones de personas. La mayoría de estos recursos son administrados por mujeres entre los 40 y 65 años, en zonas urbanas, y se destinan principalmente a cubrir gastos de alimentación, salud, educación y vivienda.
Mientras las remesas crecen, la inversión extranjera directa (IED) muestra señales de desaceleración. Entre enero y julio de 2025, la IED alcanzó US$5.750 millones, una caída del 21 % frente al mismo periodo del año anterior. Aunque julio presentó un leve repunte, los sectores no extractivos apenas captaron US$1.450 millones, lo que representa una disminución del 32,8 %. En este escenario, las remesas se han convertido en un colchón económico que amortigua la caída de otras fuentes de ingreso.
Sin embargo, hay una preocupación en el panorama. La Ley One Big Beautiful Bill, impulsada por el presidente Donald Trump, contempla un impuesto del 1 % a las remesas en efectivo enviadas desde Estados Unidos. En caso de aprobarse en 2026, Colombia podría dejar de recibir cerca de US$60 millones. El fenómeno de las remesas obliga a reconfigurar el modelo de desarrollo del país.
Juan Joya




