
Gianni Infantino: “Hay que ganar el Mundial, no hay excusa”
25 febrero, 2026
Venezuela denuncia apertura ilegal de su valija diplomática en Panamá
25 febrero, 2026En un escenario que reúne a representantes de gobiernos, organizaciones internacionales y movimientos sociales de todos los continentes, comenzó la II Conferencia Internacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural (ICARRD+20), un foro global que busca trazar una hoja de ruta común para enfrentar desafíos como el hambre, el acceso a la tierra y la crisis climática.
La apertura oficial del encuentro, que se desarrolla en Cartagena del 24 al 28 de febrero de 2026, estuvo a cargo de la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino, quien lanzó uno de los mensajes más contundentes de la jornada: “El hambre hoy es un arma de guerra”, frase que sintetiza la urgencia de replantear las políticas agrarias a nivel global.
Durante su discurso, Carvajalino presentó cifras que ilustran los retos estructurales que enfrenta el sistema alimentario mundial. Según la ministra, cada año se pierden 50 millones de hectáreas de suelos aptos para producir alimentos, mientras que el 85 % de la producción alimentaria depende de apenas el 9 % de la tierra disponible. Estos datos sirvieron de base para reclamar una transformación profunda en la gestión territorial.
La ministra también situó la reforma agraria en un contexto geopolítico más amplio, denunciando lo que llamó el uso del hambre como herramienta estratégica en conflictos contemporáneos. Aunque no detalló escenarios específicos, su intervención subrayó la relación entre desigualdad en el acceso a la tierra, conflictos armados e inseguridad alimentaria.

Colombia como escenario y actor
El evento, respaldado por organismos como la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), trae a Cartagena a delegados de más de 100 países para intercambiar experiencias y buscar soluciones comunes a problemas que atraviesan economías emergentes y desarrolladas.
Carvajalino destacó los avances de Colombia en su propia política de Reforma Agraria para la Vida, catalogando al país como un referente de transformación territorial. Entre los logros mencionados figuran la protección de ecosistemas estratégicos como la Amazonía, la formalización de 27 zonas de reserva campesina y el fortalecimiento jurídico de territorios étnicos.
Además, la ministra resaltó un reciente hito económico: por primera vez en décadas, el sector agropecuario colombiano ha superado a las exportaciones mineras, consolidándose como motor de la economía nacional.
La conferencia trasciende el espacio académico y político. Con el apoyo de la Alcaldía de Cartagena, distintos puntos del centro histórico, como el Camellón de los Mártires, se han convertido en escenarios de diálogo cultural y exposición de productos campesinos provenientes de África, Asia, Italia y diversas regiones de Colombia. Para la ministra, estos encuentros reflejan el papel del campesinado como defensor de la vida y la biodiversidad.
La primera jornada del evento cerró con un llamado firme a la acción colectiva. La administración colombiana propuso un “pacto por la humanidad” que aborde de manera integral la injusta distribución de la tierra y promueva sistemas productivos sostenibles. La consigna que marcó el inicio de la cumbre, “Tierra para trabajar, tierra para comer, tierra para la vida”, resume la ambición de un movimiento global que busca justicia, equidad y sostenibilidad para las nuevas generaciones.
Paola Andrea Martínez Burgos




