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La madrugada de este sábado 3 de enero de 2026, Estados Unidos ejecutó una operación militar en Venezuela que incluyó bombardeos sobre cinco puntos estratégicos: Fuerte Tiuna (principal base militar del país), La Carlota (base aérea en Caracas), El Volcán (centro de comunicaciones), el Puerto de La Guaira (terminal marítimo clave) y el Aeropuerto de Higuerote, en el estado Miranda. La ofensiva culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro, según confirmó el propio mandatario estadounidense, Donald Trump. Las explosiones, los sobrevuelos y los cortes de energía marcaron una noche de conmoción en Caracas y otras zonas del país.
En Colombia, el impacto fue inmediato. Desde las 3:00 a. m., el presidente Gustavo Petro lideró un Consejo de Seguridad Nacional extraordinario. Como resultado, se ordenó el despliegue de la Fuerza Pública en la frontera colombo-venezolana, la activación de capacidades asistenciales ante un posible flujo masivo de refugiados y la habilitación de la embajada en Caracas para atender a ciudadanos colombianos. “La embajada de Colombia en Venezuela está activa a llamadas de asistencia de colombianos en Venezuela”, informó el mandatario.
En su pronunciamiento, Petro rechazó la intervención militar y anunció que Colombia buscará convocar al Consejo de Seguridad de la ONU. “El gobierno de Colombia rechaza la agresión a la soberanía de Venezuela y de América Latina. Los conflictos internos entre los pueblos los resuelven los mismos pueblos en paz”, afirmó. También reiteró su llamado al diálogo como vía para preservar la unidad nacional y la estabilidad regional.
El ministro de Defensa, Pedro Sánchez, detalló que todas las capacidades de la Fuerza Pública fueron activadas para proteger a la población, los activos estratégicos y las instalaciones diplomáticas. Advirtió que las medidas buscan prevenir posibles acciones de grupos armados ilegales como el ELN, la Segunda Marquetalia y otras estructuras que operan en territorio colombiano. “Todos debemos contribuir a la seguridad”, señaló, al tiempo que se habilitaron las líneas 107, 123 y 157 para reportes ciudadanos.
En paralelo, el Gobierno Nacional mantiene una reunión a puerta cerrada con todos los ministros del gabinete. El objetivo es evaluar el impacto político, diplomático y de seguridad de la crisis venezolana, así como definir la postura oficial de Colombia frente a un hecho que ya genera repercusiones en la región. Se espera una declaración institucional en las próximas horas desde la Casa de Nariño.
Las reacciones políticas en Colombia reflejaron posturas encontradas. El expresidente Iván Duque celebró la captura de Maduro, calificándola como “un deber moral ante la violación sistemática de los derechos humanos que su régimen ha perpetuado por años”. En contraste, el candidato presidencial Roy Barreras advirtió que la ofensiva “vulnera el derecho internacional y pone en grave riesgo la estabilidad de la región”, señalando que Colombia podría enfrentar una nueva oleada migratoria y efectos sobre su democracia.
El senador Iván Cepeda también expresó su rechazo: “Se trata de una grave y abierta agresión militar contra una nación soberana, una amenaza directa contra la paz regional”. Respaldó el llamado del presidente Petro a convocar de forma urgente al Consejo de Seguridad de la ONU y activar canales diplomáticos para frenar la escalada armada.
En el plano de la seguridad internacional, la Embajada de Estados Unidos en Bogotá emitió una alerta de seguridad para sus ciudadanos, recomendando no viajar a Venezuela y, a quienes ya se encuentran allí, resguardarse o abandonar el país. La advertencia se basa en reportes de explosiones en Caracas y otras ciudades, y recuerda que Venezuela ya tenía el nivel más alto de alerta de viaje por riesgos de detención arbitraria, terrorismo y disturbios civiles.
Colombia permanece en estado de alerta preventiva. La tensión en la frontera es palpable, y las autoridades monitorean minuto a minuto el desarrollo de los acontecimientos en Caracas. Mientras se define el rumbo político en Venezuela, el Gobierno colombiano se prepara para enfrentar los efectos inmediatos de una crisis que ya desborda las fronteras y pone a prueba la estabilidad regional.
Juan Joya




