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9 febrero, 2026Los Seahawks fueron superiores de principio a fin y acabaron con el sueño del cornerback colombiano, quien fue uno de los puntos altos en los Patriots.
El Super Bowl, como se esperaba, tuvo una acogida mundial. La fiesta deportiva más importante de Estados Unidos no pasó desapercibida, con el Levi’s Stadium copado, Green Day y Bad Bunny poniendo el toque artístico, y miles de millones de televidentes que hacen de este juego el más importante de la temporada. El escenario alcanzó tal magnitud que un comercial de televisión de 30 segundos rondaba los 8 millones de dólares.
Todo lo contrario se vio en el campo. Si bien los Seattle Seahawks llegaban como favoritos, no se esperaba tal superioridad y autoridad en el juego. Los Patriots, con la presencia en un palco del inolvidable Tom Brady, disputaban su duodécima final de Super Bowl, siendo el equipo con más finales en la historia. Sin embargo, no fueron rivales. Ofensivamente registraron apenas cuatro primeros downs y un total de 51 yardas en los dos primeros tiempos, sumando además una marca negativa: después de muchos años, un equipo terminó los primeros tres tiempos sin anotar.
La presión fue la clave en los Seahawks, que aprovecharon la juventud e inexperiencia de Drake Maye. Con 23 años y 162 días, se convirtió en el segundo mariscal de campo más joven en disputar un Super Bowl. Al nacido en Charlotte le costó el partido: no tomó buenas decisiones y tampoco recibió el respaldo necesario de sus compañeros, que permitieron constantes presiones. En el último cuarto, con poco tiempo y una diferencia considerable, perdió una posesión que fue aprovechada en un pick six que significó el segundo touchdown de la noche para Seattle, jugada que prácticamente bajó el telón al encuentro.
Finalmente, terminó imponiéndose la ofensiva de Seattle, que ganó de manera contundente 29-13. Los Seahawks tuvieron puntos altos como el pateador Jason Myers, quien registró una nueva cifra histórica de goles de campo anotados en un Super Bowl. Myers tuvo efectividad del 100 % en sus cinco intentos y cerró la temporada con un récord de 206 puntos totales. Por su parte, Kenneth Walker fue elegido el jugador más valioso (MVP) tras sumar 135 yardas en 27 acarreos, siendo el hombre que más terreno ganó durante el juego.
Christian González: una actuación inolvidable en Santa Clara
El cornerback de raíces colombianas vivió una noche aparte. Primero, por convertirse en el segundo colombiano en la historia en disputar un Super Bowl. Segundo, porque su actuación no dejó dudas: González fue uno de los puntos más altos en la defensa de New England, que evitó lo que en varios pasajes parecía una barrida por la superioridad de Seattle.
La defensa de los Patriots mantuvo el juego abierto durante el primer tiempo, mientras la ofensiva no lograba ganar yardas. González tuvo un arranque soñado, dejando una de las postales de esta edición cuando, prácticamente de espaldas, se lanzó calculando la trayectoria del ovoide y, pese a perder parcialmente la referencia espacial, interceptó lo que parecía una recepción segura de Rashid Shaheed. Más adelante, antes del medio tiempo, volvió a aparecer con una acción determinante al anticiparse a Jaxson Smith-Njigba y evitar un touchdown casi seguro.
El colombiano cerró el compromiso como uno de los mejores en la defensa de los Patriots, junto a Marcus Jones. Registró tres intercepciones y evitó un touchdown, aunque su destacada actuación no fue suficiente para conquistar su primer Super Bowl.
Alexander Cortes




