
“El Gobierno y el Icetex no pueden lavarse las manos”: ACREES advierte efectos del desmonte de subsidios en créditos del Icetex
5 septiembre, 2025
Bogotá acompaña el retorno de 650 niñas, niños y adolescentes emberá a su territorio en Risaralda
5 septiembre, 2025Estados Unidos desplegó diez aviones de combate en Puerto Rico, en medio de crecientes tensiones con Venezuela.
El país norteamericano desplegó diez cazas F-35 Lightning II en la base aérea de Muñiz, en Puerto Rico, como parte de una operación regional que busca reforzar la presencia militar en el Caribe. La decisión se enmarca en una estrategia de interdicción marítima contra el narcotráfico, pero también responde a recientes incidentes con aeronaves venezolanas que han elevado la tensión geopolítica en la zona.
El despliegue fue confirmado por fuentes del Departamento de Defensa. Según la información oficial, los F-35 forman parte de un contingente que incluye ocho embarcaciones militares equipadas con misiles guiados y al menos un submarino nuclear, todos operando en aguas internacionales del Caribe.
La movilización se produjo luego de que aviones F-16 venezolanos sobrevolaran el destructor USS Jason Dunham, en lo que Washington calificó como una maniobra provocativa. Además, se reportó un ataque contra una embarcación que transportaba presuntos integrantes del grupo criminal Tren de Aragua, vinculado por autoridades estadounidenses con redes transnacionales de narcotráfico y violencia.
Los cazas F-35 son considerados una de las plataformas aéreas más avanzadas del mundo. Desarrollados por Lockheed Martin, estos aviones de quinta generación cuentan con tecnología furtiva (stealth), que les permite evadir sistemas de radar convencionales. Están diseñados para misiones de superioridad aérea, ataque a tierra, inteligencia, vigilancia y reconocimiento, con capacidad de operar en entornos altamente disputados.
Cada unidad F-35 está equipada con sensores multiespectrales, sistemas de guerra electrónica, radar AESA (Active Electronically Scanned Array) y capacidad de enlace de datos en tiempo real. Su diseño permite realizar despegues cortos y aterrizajes verticales en versiones específicas, lo que los hace aptos para operaciones desde portaaviones y bases avanzadas. Además, pueden portar misiles aire-aire, bombas guiadas por láser y armamento de precisión, con un alcance operativo superior a los 2.200 kilómetros.
El despliegue en Puerto Rico no solo tiene implicaciones tácticas, sino también simbólicas. La presencia de cazas invisibles en el Caribe envía una señal de disuasión frente a actores estatales y no estatales que operan en la región. Según el congresista Carlos Giménez, miembro del Comité de Fuerzas Armadas, la medida busca enviar un mensaje claro al gobierno venezolano sobre los límites de tolerancia frente a provocaciones militares.
Por su parte, el secretario de Estado Marco Rubio, en visita oficial a México, afirmó que las acciones contra organizaciones criminales continuarán y que Estados Unidos no descarta nuevas operaciones en el Caribe. Aunque el Pentágono evitó emitir comentarios detallados sobre el despliegue, la Casa Blanca defendió el uso de fuerza como parte de la protección de sus intereses estratégicos en el hemisferio.
Hasta el momento, el gobierno de Venezuela no ha emitido una respuesta formal al despliegue de los F-35. Sin embargo, en pronunciamientos previos, Caracas ha denunciado la presencia militar estadounidense como una amenaza directa a su soberanía y como parte de una política de presión internacional. La situación se desarrolla en un contexto de relaciones bilaterales deterioradas y de creciente militarización en el Caribe.
El uso de aeronaves de alta tecnología en operaciones regionales sigue poniendo a prueba el equilibrio estratégico en América Latina, el papel de actores extrarregionales en la seguridad hemisférica y los límites del derecho internacional en escenarios de tensión. La presencia de los F-35 en Puerto Rico es la muestra de la política de defensa estadounidense en el Caribe y podría influir en futuras decisiones diplomáticas y militares en la región.
Juan Joya




