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8 julio, 2025La violencia no da tregua. Carrobombas, emboscadas y amenazas a periodistas y figuras públicas reavivan el debate sobre la seguridad en Colombia. Las autoridades insisten en que se han intensificado las acciones de control.
En las últimas horas, distintos puntos del país han sido escenario de hechos violentos que han reavivado la preocupación por la seguridad nacional. En el corregimiento de El Estrecho, municipio de Patía, departamento del Cauca, un atentado con carrobomba dejó una mujer muerta y dos policías heridos. La explosión ocurrió en las inmediaciones de una estación de policía y provocó daños estructurales en viviendas y vehículos cercanos.
Paralelo a esto, en el occidente del país, en el municipio de Cañasgordas, Antioquia, dos soldados murieron tras ser emboscados por integrantes del Clan del Golfo. El ataque se produjo mientras las tropas realizaban labores de patrullaje en una zona rural. Este grupo armado ha intensificado su presencia en el Urabá antioqueño y otras regiones del noroccidente, desafiando la capacidad de respuesta del Estado.
https://x.com/sucesoscauca/status/1942561639154274687
Simultáneamente, en el suroriente del país, el periodista Gustavo Chica fue víctima de un atentado en San José del Guaviare. Recibió tres impactos de bala por parte de un sicario, en un hecho que ha sido interpretado como una advertencia directa a la labor informativa en zonas de alta presencia armada. La situación en Guaviare ha sido descrita como crítica, con la presencia de disidencias de las FARC, estructuras como la de alias “Mordisco”, y la presencia del Ejército Revolucionario Popular Antisubversivo de Colombia (ERPAC), considerado una reconfiguración de antiguos grupos paramilitares.
Ante este panorama, el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, reconoció que la percepción de inseguridad entre la población es real. “No se puede negar esa percepción de las personas”, afirmó, aludiendo al sentimiento generalizado de desprotección que expresan muchos ciudadanos. También se refirió a la situación en Guaviare, donde se han identificado al menos tres estructuras armadas ilegales disputándose el control territorial: las disidencias de “Mordisco”, las de “Calarcá” y el mencionado EPEFAC.
El funcionario explicó que estas organizaciones, aunque debilitadas en algunos frentes, continúan generando amenazas, extorsiones y ataques contra la población civil. En el caso de las disidencias de “Mordisco”, se reportó que su cabecilla en la zona, alias “Paisa duver”, fue neutralizado en abril, lo que provocó un repliegue hacia zonas más remotas del sur y oriente del Guaviare. Sin embargo, la amenaza persiste y ha generado el cierre de negocios, desplazamientos forzados y un clima de zozobra permanente.
Así las cosas, se informó que se ha incrementado la ofensiva contra los grupos armados ilegales en un 44% y que la afectación a estas estructuras ha aumentado en un 29% respecto al año anterior. Se han desplegado unidades de fuerzas especiales en zonas críticas como el sur del Meta, el Bajo Cauca antioqueño y el norte del Cauca. También se han reforzado los dispositivos de seguridad en torno a figuras públicas, incluyendo al jefe de Estado y su familia.
Aunque se han presentado avances operativos, la percepción de inseguridad sigue siendo alta. Se ha señalado que parte del temor ciudadano se ve amplificado por la circulación de información errónea en redes sociales, lo que ha sido calificado como “terrorismo mediático”. Sin embargo, se reconoció que los hechos violentos son reales y que no se trata únicamente de narrativas. “
El pueblo colombiano insiste en que la situación actual no puede compararse con momentos pasados. La reaparición de estructuras armadas, los atentados contra figuras públicas y los ataques a la fuerza pública han generado una sensación de vulnerabilidad que no se disipa con cifras. La violencia no es solo una percepción: es una realidad que se manifiesta en explosiones, emboscadas, amenazas y desplazamientos forzados.
Juan Joya




