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2 marzo, 2026La liberación del cabo primero, Nahuel Agustín Gallo, sacudió a Argentina este lunes 2 de marzo, tras 448 días de detención y desaparición forzada en Venezuela. Gallo, miembro de la Gendarmería Nacional Argentina, fue excarcelado por las autoridades venezolanas y finalmente llegó a Buenos Aires luego de permanecer más de un año preso en el penal de El Rodeo I acusado de “terrorismo” y otros delitos.
La confirmación oficial de su regreso la hizo el canciller argentino Pablo Quirno, quien emitió un breve comunicado a través de la red social X, celebrando la liberación de Gallo. En su mensaje, Quirno expresó: “Bienvenido a casa, Nahuel. Recibimos con profunda emoción al ciudadano argentino Nahuel Agustín Gallo”, destacando que tras más de 14 meses preso, finalmente supo de la decisión de las autoridades venezolanas.
El canciller resaltó que la noticia llegó en medio del vuelo que lo traerá de regreso a suelo argentino y con la presencia de quienes lucharon por su libertad desde el primer día. La Asociación de Fútbol Argentino (AFA) difundió una imagen de Gallo junto al avión que lo trasladaría a su país, acompañado por autoridades civiles y representantes de instituciones que participaron en las gestiones humanitarias; mientras que su esposa, María Alexandra Gómez, también aseguró que ya estaba “volando hacia la Argentina” y están “profundamente emocionados, además, añadió que su hijo Víctor podrá reencontrarse con su padre en pocas horas.
Es de recordar que la detención de Gallo ocurrió el 8 de diciembre de 2024 y había sido calificada por autoridades argentinas como una situación de desaparición forzada y arbitraria, lo que tensó las relaciones diplomáticas entre ambos países. Desde entonces, el caso fue seguido con atención por organizaciones de derechos humanos y por el propio Estado argentino, que consideró la situación como una grave violación de derechos fundamentales. Durante su reclusión, la falta de acceso consular y comunicación con su familia hizo que la gestión internacional fuera clave para lograr su liberación.
Previamente, el ministro Quirno había afirmado que Argentina estaba trabajando por la liberación del ciudadano argentino “Germán Giuliani y de todas las personas privadas de su libertad por razones políticas”, dejando claro que el caso de Gallo no es aislado. Además de los mensajes oficiales, la liberación de Gallo se produjo en un contexto diplomático complejo en el que medios internacionales señalaron el apoyo de gobiernos aliados que contribuyeron con presiones y gestiones necesarias.
Por lo anterior, subrayan el reconocimiento al Gobierno de Italia y de los Estados Unidos como actores que aportaron al marco internacional de presión que facilitó la decisión venezolana. La participación de estas naciones y de organizaciones de derechos humanos fue destacada por las autoridades argentinas, que consideran este esfuerzo conjunto como un factor clave para resolver un caso que se prolongó por más de un año.
Es de recordar que la detención de Gallo ocurrió el 8 de diciembre de 2024 y había sido calificada por autoridades argentinas como una situación de desaparición forzada y arbitraria, lo que tensó las relaciones diplomáticas entre ambos países. El cabo primero intentó ingresar en Venezuela a través de la frontera colombiana y su explicación era que se iba a reunir con su esposa, venezolana, así como con su hijo, de apenas dos años, y que llevaban unos meses residiendo nuevamente en ese país. Sin embargo, esta versión no fue aceptada por el ministro de Interior venezolano, Diosdado Cabello.
“Una persona fue detenida. Te metes en su Instagram, viaja por todo el mundo, pero su sueldo es de 500 dólares. ¿Qué venía a hacer a Venezuela? ¿Cuál era su tarea? Eso no lo dicen. Todos ponen una fachada. ´Tenía su novia´. Todos ponen esa excusa (…) El que viene a conspirar, que asuma su responsabilidad”, aseguró el ministro durante una rueda de prensa.
Desde ese entonces, el caso fue seguido por organizaciones de derechos humanos y por el propio Estado argentino, que consideró la situación como una grave violación de derechos fundamentales. Además, durante su reclusión, la falta de acceso consular y comunicación con su familia hizo que la gestión internacional fuera clave para lograr su liberación.
Dayineth Isabel Molina Velásquez




