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30 septiembre, 2026La entidad evaluará las captaciones en fuentes con estrés hídrico y podrá reducir o suspender concesiones según cada caso.
La CAR revisará las concesiones de agua de empresas en Cundinamarca que se abastecen de fuentes con alto estrés hídrico y podrá reducir o suspender temporalmente sus captaciones para priorizar el consumo de los hogares. El proceso comenzará en las próximas dos semanas, según anunció el director de la entidad, Alfred Ballesteros.
La medida llega mientras varios municipios enfrentan una reducción de los caudales de ríos, quebradas y nacimientos. La autoridad ambiental busca determinar qué captaciones pueden mantenerse, reducirse o suspenderse de acuerdo con las condiciones de cada fuente y las prácticas de ahorro de las compañías.
Empresas tendrán que demostrar cómo usan el agua
Ballesteros explicó que la revisión no aplicará de la misma manera a todas las compañías. La CAR analizará sus condiciones técnicas y el comportamiento ambiental antes de definir eventuales restricciones.
“Vamos a empezar a limitarles los caudales, a reducirlas en algunos casos y, en algunos otros, a suspenderlas de forma total”, afirmó el director, al explicar que la prioridad será garantizar el agua para consumo humano.
Las empresas que ya utilizan mecanismos para disminuir su dependencia de las fuentes superficiales podrían tener un tratamiento diferente. El aprovechamiento de aguas lluvias, el reúso y la economía circular estarán entre los elementos que la entidad tendrá en cuenta.
“Si yo tengo una empresa que tiene hoy aprovechamiento de aguas lluvias, que está haciendo reúso, que está aplicando economía circular, es decir, que es responsable, por supuesto que le voy a colaborar también”, señaló Ballesteros.
Floricultores, entre los sectores que podrían enfrentar restricciones
La CAR advirtió que las compañías que no hayan implementado alternativas para reducir su consumo podrían enfrentar medidas más fuertes. El director puso como ejemplo al sector floricultor, por su dependencia del agua para los cultivos.
Ballesteros planteó que una empresa que no aproveche aguas lluvias, no utilice sistemas eficientes de riego ni haga reúso podría tener suspendida temporalmente su captación de una fuente superficial.
“Si tengo una empresa floricultora (…) que no me está aprovechando aguas lluvias, que no tiene un sistema eficiente de goteo para sus cultivos, que no está haciendo reúso de agua, pues creo que hay que dar una lección también y hay que cerrarle la llave”, afirmó.
Las eventuales suspensiones podrían mantenerse mientras persistan las condiciones asociadas al fenómeno de El Niño. Sin embargo, la duración y el alcance de cada restricción dependerán de la evaluación técnica que haga la autoridad ambiental.
La presión sobre el agua ya afecta a varios municipios
La revisión de las concesiones se plantea en un escenario de presión sobre el abastecimiento en distintas zonas de Cundinamarca. Según el balance entregado por Ballesteros, 12 municipios enfrentan una situación severa, mientras seis permanecen en alerta roja.
El reporte también señala que dos municipios han declarado calamidad pública y cinco aplican esquemas estrictos de racionamiento y abastecimiento mediante carrotanques. Otros siete están en alerta naranja y 16 permanecen en alerta amarilla.
Entre los municipios mencionados con dificultades de abastecimiento están Puerto Salgar, Viotá, Villeta, Caparrapí, Tocaima y El Colegio, donde las condiciones de las fuentes locales mantienen la vigilancia de las autoridades.
La situación tiene una diferencia territorial: mientras 11 municipios de la Sabana reciben agua del sistema de abastecimiento de Bogotá, cerca de 90 poblaciones dependen principalmente de nacimientos, quebradas y ríos locales, según el balance presentado por la CAR.
El Niño mantiene la presión sobre las fuentes
El comportamiento climático será determinante para establecer cuánto tiempo podrían mantenerse las restricciones. El IDEAM reporta condiciones de El Niño en fortalecimiento, con una intensidad muy fuerte como escenario más probable para el último trimestre de 2026.
Para Cundinamarca, la CAR mantiene el seguimiento de caudales, temperaturas y condiciones de las fuentes de abastecimiento. La llegada de la temporada habitual de lluvias entre octubre y noviembre podría ayudar a recuperar algunos niveles, pero todavía existe incertidumbre sobre la cantidad de precipitaciones y su efecto sobre las fuentes.
La mayor preocupación está puesta en diciembre y enero, cuando suelen presentarse condiciones más secas y temperaturas elevadas. Por eso, la autoridad ambiental busca entregar información periódica a las empresas de servicios públicos para que puedan anticipar posibles escenarios de desabastecimiento.
La CAR pide mayor responsabilidad a las empresas
La discusión también apunta a la responsabilidad de las compañías sobre las fuentes de las que obtienen el agua. Ballesteros señaló que pagar una factura por el servicio no significa que los recursos destinados a la tarifa cubran la recuperación de los ecosistemas que producen y regulan el recurso.
“Cuando pagamos el recibo del agua, pagamos la potabilización y el transporte, pero allí en la tarifa no hay recursos para el mantenimiento y la recuperación de las microcuencas abastecedoras”, explicó.
Por eso, la CAR plantea que las empresas identifiquen las microcuencas de las que dependen y desarrollen acciones para protegerlas, restaurarlas y contribuir a su sostenibilidad. La entidad ya ha señalado la necesidad de fortalecer el monitoreo y la gestión de las fuentes hídricas en Cundinamarca.
En las próximas dos semanas comenzará la revisión de las concesiones. El resultado podría traducirse en reducciones o suspensiones de captaciones para algunas empresas, mientras que aquellas con sistemas de ahorro, reúso y aprovechamiento de lluvias podrían conservar parte de sus permisos. La prioridad definida por la autoridad será garantizar el abastecimiento de las comunidades mientras persista la presión sobre el recurso hídrico.




