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20 junio, 2025El sector industrial canadiense respaldó la advertencia y pidió condiciones comerciales más equitativas.
El Gobierno canadiense advirtió que impondrá nuevos aranceles sobre productos de acero y aluminio procedentes de los Estados Unidos a partir del 21 de julio, si en los próximos 30 días no se logra un acuerdo bilateral que resuelva las diferencias comerciales vigentes. La medida fue confirmada por el Ministerio de Finanzas canadiense y forma parte de una respuesta directa a la política arancelaria estadounidense, que mantiene restricciones sobre exportaciones canadienses desde 2018.
La ministra de Finanzas, Chrystia Freeland, indicó que su gobierno ha sido claro en su posición y no permitirá que sectores industriales estratégicos como el acero y el aluminio continúen siendo afectados de manera injustificada. “Canadá no se quedará de brazos cruzados frente a medidas unilaterales que dañan nuestra industria y a nuestros trabajadores”, afirmó durante una rueda de prensa en Ottawa.
Los aranceles propuestos por Canadá se aplicarían a una serie de productos específicos provenientes de Estados Unidos, aunque el listado detallado aún está en revisión. El anuncio se produce en un contexto de tensiones comerciales persistentes entre ambos países, a pesar de los acuerdos firmados en el marco del T-MEC. La medida busca presionar a Washington para que retire sus restricciones o acceda a negociar un nuevo marco comercial sectorial.
Desde Estados Unidos, la Oficina del Representante de Comercio (USTR, por sus siglas en inglés) señaló que tomará nota de la advertencia canadiense, pero defendió las actuales políticas como parte de una estrategia de protección nacional. “Estados Unidos seguirá evaluando los riesgos a su seguridad industrial. Los aranceles son una herramienta legítima en ese proceso”, dijo un vocero de la entidad, citado por medios especializados.
El gobernador del Banco de Canadá, Tiff Macklem, también se pronunció sobre el impacto económico de esta disputa. Afirmó que “una solución comercial negociada no solo evitaría fricciones, sino que también contribuiría a reducir presiones inflacionarias y mantener la estabilidad en los mercados de metales”. Macklem agregó que, de alcanzarse un nuevo acuerdo, podrían eliminarse gradualmente las barreras arancelarias impuestas por ambos lados.
El sector industrial canadiense ha respaldado la decisión del gobierno. La Asociación de Productores de Acero de Canadá (CSPA) expresó su respaldo a la advertencia y aseguró que las restricciones estadounidenses han generado pérdidas significativas. “Nuestros miembros han enfrentado condiciones desiguales durante demasiado tiempo. Es hora de que se restablezca la reciprocidad”, señaló su presidenta, Catherine Cobden.
En contraste, algunas voces empresariales estadounidenses calificaron la decisión canadiense como una escalada innecesaria. Desde la Asociación Estadounidense del Aluminio (AA), se instó a ambos gobiernos a “buscar soluciones dialogadas” antes de imponer nuevas cargas al comercio bilateral. “La cadena de suministro en América del Norte es profundamente integrada. Los aranceles no deben ser la herramienta principal para resolver disputas entre aliados”, señaló la entidad.
A menos que se logre una solución diplomática antes del 21 de julio, el comercio de metales entre ambos países podría verse afectado nuevamente, con repercusiones en precios, empleo y producción en sectores clave. Por ahora, las autoridades de ambos gobiernos han dicho estar dispuestas a mantener conversaciones técnicas en las próximas semanas.
Juan Joya




