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29 septiembre, 2025Un nuevo estudio desarrollado por el Departamento de Farmacología y Farmacia de la Universidad de Hong Kong (HKUMed) ha revelado que la velocidad al caminar no solo es un indicador de salud general, sino que también puede desempeñar un papel clave en la prevención del cáncer, especialmente del cáncer de pulmón.
Los investigadores analizaron datos de más de 430.000 participantes del Biobanco del Reino Unido y validaron sus resultados con una cohorte independiente en Hong Kong. Según el trabajo, caminar a paso rápido se asocia con un menor riesgo de desarrollar cáncer en general, incluso al controlar factores como la edad, el sexo, el tabaquismo y el índice de masa corporal. “Caminar más rápido podría servir como un indicador simple del riesgo de cáncer”, subraya el estudio.
Los resultados muestran que las personas con una marcha más rápida tienen significativamente menor probabilidad de desarrollar cáncer en comparación con aquellas que caminan despacio. En el grupo de personas del Reino Unido, los caminantes más veloces presentaron un riesgo un 13 % menor de cáncer general, mientras que en Hong Kong la reducción fue de hasta un 45 %.

El hallazgo más notable se relaciona con el cáncer de pulmón: en este caso, caminar a paso ligero se asoció con una reducción del riesgo de hasta un 53 %. Los investigadores destacaron que la asociación se mantuvo tanto cuando los participantes reportaron su propia velocidad de marcha como cuando esta fue medida objetivamente en pruebas de caminata cronometrada.
Además, el estudio analizó posibles mecanismos biológicos que explicarían esta relación entre caminar rápido y menor riesgo de cáncer. A través de un análisis de mediación, los científicos descubrieron que cerca del 25 % del efecto protector podría deberse a niveles más bajos de inflamación sistémica —medidos mediante proteína C reactiva— y a un mejor perfil lipídico, es decir, niveles más saludables de colesterol total y LDL. “Esto sugiere que caminar más rápido puede mejorar la salud metabólica y reducir procesos inflamatorios que favorecen la aparición del cáncer”, explicaron los autores.
En cuanto a la consistencia de los resultados en poblaciones con características diferentes, fortalece la validez de los hallazgos y sugiere que la asociación podría ser aplicable en distintos contextos geográficos y culturales. “Nuestros resultados son consistentes en dos cohortes con estilos de vida y entornos diferentes, lo que demuestra la relevancia global de la velocidad al caminar como marcador de salud”, señala el equipo investigador. Sin embargo, los autores aclaran que, al tratarse de un estudio observacional, no puede establecerse una relación causal definitiva.
El profesor Cheung Ching-lung, uno de los líderes del proyecto, subrayó que el estudio cambia la forma en que debemos entender el impacto de la actividad física cotidiana. “Los beneficios de caminar para la salud no se limitan a la distancia recorrida, sino también a la velocidad”, afirmó. Este hallazgo refuerza la importancia de prestar atención no solo a la cantidad de ejercicio, sino a la intensidad y el ritmo con el que se realiza. Según los investigadores, incluso pequeñas modificaciones en el ritmo de la caminata diaria podrían traducirse en mejoras significativas en la salud a largo plazo y en la reducción del riesgo de enfermedades crónicas.
Este descubrimiento reitera que si la velocidad al caminar es un indicador simple, accesible y fácilmente modificable, podría incorporarse como parte de las recomendaciones médicas para reducir el riesgo oncológico. Finalmente, el estudio reafirma que se debe promover hábitos tan sencillos como caminar más rápido para disminuir la incidencia de ciertos tipos de cáncer en la población.
Fuente: infosalus
Dayineth Isabel Molina Velásquez




