
Ejército Nacional reorganiza su cúpula: movimientos de alta importancia en divisiones y brigadas
6 agosto, 2025
Bogotá tendrá nuevo estadio en 2027: El Campín será demolido y reemplazado por un complejo cultural y deportivo de talla mundial
6 agosto, 2025Colombia debe prepararse para un futuro sin carbón. Así lo advirtió el presidente Gustavo Petro, al revelar que las exportaciones de carbón cayeron de 90 millones de toneladas en 2014 a solo 60 millones en 2024, una reducción de 30 millones de toneladas en una década. La declaración fue publicada en su cuenta de X (antes Twitter), en medio del paro minero que bloquea vías clave en Boyacá, los Santanderes, Cundinamarca y el Caribe.
El mandatario señaló que esta disminución no obedece a políticas gubernamentales, sino a una tendencia global: la transición energética que lideran numerosos países para enfrentar la crisis climática. Según dijo, esa transformación responde a la urgencia de “detener la crisis climática que podría extinguir la vida en el planeta”.
Petro fue enfático al decir que “bloquear a Boyacá no resolverá el problema del carbón” y que el verdadero camino es adaptarse a un mundo que demanda menos combustibles fósiles. En ese sentido, propuso una vez más un cambio estructural que combine la protección ambiental con justicia social para las comunidades rurales.
El llamado a cuidar los páramos y transformar el modelo productivo
Uno de los puntos centrales del mensaje presidencial fue la necesidad de proteger los páramos y promover una agricultura sostenible como alternativa a la minería. Según explicó, el futuro de esas regiones no puede estar ligado a la explotación minera, sino a una “permanencia libre” del campesinado con proyectos agrícolas que preserven el ecosistema.
El jefe de Estado insistió en que el campesinado debe ser reconocido como guardián del agua y del medioambiente. Por ello, defendió la implementación de un “pago social” por el cuidado de los páramos y de la selva, el cual no debe ser responsabilidad exclusiva de Colombia, sino de la comunidad internacional a través de mecanismos como el Fondo de Adaptación.
“Un pacto por el agua sagrada”
En tono categórico, Petro reiteró que “cuidar el páramo y la selva debe ser parte de un programa global” y señaló que la ocupación campesina en estos territorios es consecuencia de la histórica ausencia de una Reforma Agraria estructural.
“Hay que construir un pacto social alrededor del agua”, reclamó, destacando el rol vital de los páramos como fuente natural del recurso hídrico. Además, advirtió que ese pacto no debe implicar “la destrucción de la cultura paramuna ni de su campesinado”, sino todo lo contrario: su inclusión como protagonistas del cambio.
Adaptación y transición laboral para los mineros
El presidente también hizo énfasis en que la caída en la demanda global del carbón es irreversible. “El mundo no consumirá más carbón en pocos años y Colombia debe adaptarse económicamente a ello; no hacer como el avestruz”, expresó en tono crítico.
Para enfrentar esta realidad, Petro propuso una transición laboral que incluya a los trabajadores y empresarios del carbón, en especial los asentados en la región andina. “El apoyo al minero es imprescindible para lograr una transición justa”, afirmó.
La propuesta presidencial consiste en migrar de la minería a la agricultura sostenible, sin imponer desalojos forzosos. “Transitar del carbón a agriculturas sostenibles no es sacar al campesinado paramuno a la fuerza. Es una oportunidad para lograr mejores ingresos a las familias mineras”, señaló, resaltando que la tendencia decreciente del precio internacional del carbón solo confirma esta urgencia.
Aunque el diagnóstico del presidente es claro y compartido por múltiples voces en la comunidad internacional, la transición justa que propone aún carece de una hoja de ruta detallada y consensuada con los actores en territorio. La resistencia al cambio no se resolverá únicamente con discursos desde el Ejecutivo, sino con acciones concretas que garanticen ingresos, sostenibilidad y dignidad para las familias que históricamente han dependido de la minería. La urgencia climática exige respuestas estructurales, pero el éxito de esa transformación dependerá de qué tan participativa, realista y justa sea su implementación.




