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27 febrero, 2026En un paso significativo hacia la garantía de derechos de la población mayor, la administración distrital ha ampliado la atención integral para personas mayores en situación de abandono social hospitalario, una realidad que hasta ahora se traducía en estancias prolongadas en hospitales por ausencia de redes de apoyo familiar o comunitario. La medida busca enfrentar el abandono hospitalario como una problemática social y de derechos humanos, priorizando la protección y el restablecimiento de derechos.
Desde hace dos meses, la ciudad implementa el Servicio Sociosanitario Transitorio, una iniciativa pionera en la región de las Américas que ha atendido de manera integral a 81 adultos de 60 años o más, con el objetivo de reducir la permanencia innecesaria en instituciones de salud y brindarles condiciones dignas de recuperación y acompañamiento. El programa ya ha beneficiado a decenas de personas mayores en tiempo récord, marcando un precedente en atención especializada.
Con un diseño que conjuga atención clínica, apoyo psicosocial y acompañamiento para la reconstrucción de vínculos, el servicio funciona en dos unidades operativas ubicadas en las localidades de Puente Aranda y Kennedy. Estos espacios cuentan con 100 cupos disponibles y operan con el propósito de recuperar la autonomía de las personas mayores y facilitar su transición hacia entornos familiares, comunitarios o institucionales. El modelo integra salud y tejido social para garantizar procesos de recuperación sostenibles.
Durante un recorrido por estas instalaciones, el secretario de Integración Social, Roberto Angulo, destacó que la estrategia responde a un reto demográfico creciente: hoy el 14 % de los bogotanos tiene 60 años o más, cifra que podría duplicarse hacia 2050, lo que exige un sistema de protección social fortalecido y preparado para garantizar una vejez digna. El envejecimiento acelerado de la población obliga a tomar medidas estructurales desde ahora.
Por su parte, el secretario de Salud, Gerson Bermont, definió el abandono como un problema de salud pública que trasciende las dimensiones clínicas y afecta las relaciones sociales y familiares de las personas mayores, por lo que requiere una respuesta integral y coordinada del Estado. El abandono no es solo una situación individual, sino un fenómeno social que demanda intervención institucional sostenida.

Una respuesta a un desafío estructural
El abandono hospitalario, tipificado en la Ley 1850 de 2017 como forma de violencia y maltrato hacia las personas mayores, se traduce en la ocupación prolongada de camas hospitalarias por personas que ya cuentan con alta médica pero no tienen un lugar seguro al cual ir. Las estancias prolongadas no solo generan costos adicionales al sistema de salud, sino que también agravan los impactos en la salud mental y física de los adultos mayores. La permanencia innecesaria en hospitales profundiza riesgos físicos, emocionales y financieros para el sistema y para las personas afectadas.
De acuerdo con cifras de la Secretaría Distrital de Salud, Bogotá puede registrar más de 100 casos al año de abandono social en hospitales, muchos de ellos vinculados a la ausencia o fragilidad de redes familiares, condiciones económicas precarias o discriminación por edad. La ciudad enfrenta un fenómeno persistente asociado a exclusión social y vulnerabilidad económica.
En sus primeros dos meses, el servicio ha realizado 13 jornadas integrales de salud, más de 100 atenciones individuales, 58 órdenes de medicamentos y múltiples tomas de laboratorio y derivaciones a especialistas, consolidándose como una alternativa eficaz para mejorar la calidad de vida de las personas mayores en abandono hospitalario. Las cifras iniciales evidencian una intervención activa, organizada y con resultados concretos en corto tiempo.
Además de la atención directa, el modelo incluye estrategias de prevención del abandono, como campañas para visibilizar esta forma de violencia estructural, talleres con familias y redes comunitarias, y acciones pedagógicas con equipos técnicos. La estrategia no solo atiende casos existentes, sino que busca prevenir nuevas situaciones de abandono mediante educación y sensibilización social.
Este esfuerzo, desarrollado de manera intersectorial entre la Secretaría Distrital de Integración Social y la Secretaría Distrital de Salud, posiciona a Bogotá como un referente en innovación social y sanitaria en América Latina, reafirmando el compromiso de la ciudad con la dignidad, los derechos y la inclusión de sus adultos mayores. La articulación institucional fortalece el modelo y proyecta a la ciudad como ejemplo regional en protección integral.
Paola Andrea Martínez Burgos




