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4 febrero, 2026Bogotá enfrenta una crisis de seguridad de enorme magnitud en materia de violencia de género, advirtieron concejalas de la capital durante un debate de control político realizado el pasado 3 de febrero en el Concejo de Bogotá. Las cifras oficiales y los testimonios políticos señalan que la violencia contra las mujeres, tanto en espacios públicos como privados, se mantiene en niveles alarmantes, con patrones que revelan una problemática estructural sin respuestas institucionales efectivas.
Durante la sesión, la concejala Quena Ribadeneira (Pacto Histórico) alertó sobre la frecuencia con la que se presentan estos delitos en la ciudad: cada hora una mujer es víctima de violencia sexual, mientras que cada 15 minutos una mujer sufre violencia en su propio hogar. Estas cifras reflejan un contexto de vulnerabilidad persistente, pese a los esfuerzos institucionales por mejorar la atención y la prevención.
Los datos presentados en el debate permiten dimensionar la magnitud del problema: en 2025 se registraron 233.294 atenciones por violencias basadas en género, cifra que supera en más de 6.000 casos los reportados en 2024, según la concejal Ribadeneira. Las localidades más afectadas incluyen Kennedy, Bosa, Ciudad Bolívar, Suba y Engativá, zonas donde se concentra la mayor cantidad de agresiones y denuncias.

Además, las cifras desagregadas muestran que el transporte público se ha convertido en un escenario de alto riesgo: una encuesta de la Secretaría de la Mujer reveló que siete de cada diez casos de violencia sexual en TransMilenio tienen como víctimas a mujeres, con el 61,6 % de estos hechos ocurriendo dentro de los buses, especialmente en horas pico. Sin embargo, solo un 4,9 % de estas agresiones llega a formalizarse mediante denuncia.
La violencia no se limita al espacio público. Los datos muestran un aumento en los casos de violencia intrafamiliar y agresiones que ocurren dentro de los hogares bogotanos. La frecuencia de estos hechos cada 15 minutos evidencia una crisis que atraviesa todos los ámbitos de convivencia y que muchas veces queda oculta tras puertas cerradas.
Durante el debate, las concejalas también cuestionaron decisiones administrativas que podrían estar afectando la capacidad de respuesta de la ciudad. Ribadeneira, entre otros puntos, criticó el recorte de 1.200 millones de pesos al presupuesto de programas de atención y prevención de violencias de género, lo cual, según ella, debilita la capacidad de las instituciones para proteger a las mujeres y reducir estos delitos.

Organismos civiles han respaldado las alertas, subrayando que la violencia de género es un fenómeno multifacético que requiere acciones integrales: desde medidas de prevención, educación y atención psicológica, hasta mecanismos más eficaces de denuncia y sanción. Según reportes nacionales, un alto porcentaje de delitos contra mujeres permanece impune o sin condenas en Colombia, lo que agrava la percepción de inseguridad y desprotección.
Frente a este panorama, las voces de autoridades y activistas coinciden en que es urgente fortalecer las políticas públicas, garantizar recursos sostenidos para la atención de víctimas y asegurar que las rutas de denuncia se fortalezcan para que más casos puedan llegar a la justicia. La situación en Bogotá, marcada por estas cifras impactantes, vuelve a poner en el centro del debate la necesidad de una estrategia articulada que enfrente la violencia contra las mujeres desde todos sus ángulos.
Paola Andrea Martínez Burgos




