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El Gobierno ruso anunció el bloqueo total de WhatsApp y la imposición de sanciones a Telegram, en una decisión que afecta a más de 100 millones de usuarios en el país. Según la autoridad reguladora Roskomnadzor, las medidas se justifican en el incumplimiento de la legislación local y en supuestos riesgos para la seguridad de los ciudadanos. “Se trata de una violación de la ley rusa y de un riesgo para la seguridad nacional”, señaló el organismo al confirmar la restricción. Una medida que impacta de forma directa a millones de ciudadanos.
La decisión forma parte de la estrategia de “internet soberano” impulsada por Moscú, que busca reducir la dependencia de plataformas extranjeras y consolidar un ecosistema digital bajo control estatal. En paralelo, el Kremlin promueve el uso de una aplicación propia llamada “Max” como alternativa obligatoria para la comunicación interna, lo que marca un giro en la política tecnológica del país. Un paso más hacia el control estatal del entorno digital.
El bloqueo no se limita a WhatsApp. En los últimos días, YouTube también dejó de estar disponible en Rusia tras la eliminación de su dominio de los servidores DNS nacionales. Expertos en telecomunicaciones explican que el sistema NDNS, creado por la ley de internet soberano, permite a las autoridades controlar de manera centralizada el acceso a sitios web y servicios digitales. “De hecho, se trata de un directorio alternativo de internet que deben utilizar los proveedores rusos”, señaló el especialista Michael Klimarev. Un mecanismo técnico que refuerza la supervisión gubernamental de la red.
Las restricciones se suman a las sanciones contra Telegram, que fue multado con cerca de 11 millones de rublos por no eliminar contenidos prohibidos y por incumplir obligaciones como operador de redes sociales. El tribunal de Moscú sostiene que la plataforma no ha respondido a las exigencias de la legislación rusa, lo que motivó la intensificación de los controles. La presión legal se convierte en herramienta de regulación digital.
El impacto para los usuarios es inmediato. Encuestas recientes revelan que cerca del 46 % de los internautas rusos recurren a servicios VPN para mantener acceso a plataformas bloqueadas, aunque muchos reportan fallas constantes y ralentización en las conexiones. La situación ha generado un aumento en el uso de aplicaciones locales, mientras las autoridades advierten sobre posibles sanciones a quienes intenten eludir los bloqueos. Una ciudadanía que busca alternativas frente a las restricciones.
Analistas coinciden en que Rusia avanza hacia la consolidación de un ecosistema digital separado del resto del mundo. “En algún momento habrá un internet completamente diferente en la Federación Rusa, distinto al mundial”, advirtió Klimarev, al señalar que el país se encamina hacia un modelo de control absoluto sobre la información y las comunicaciones digitales. Un escenario que redefine la relación entre Estado, tecnología y libertad en línea.
Juan Joya




