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El senador republicano Bernie Moreno, de origen colombiano y representante por Ohio, presentó un proyecto de ley que busca prohibir la doble ciudadanía en Estados Unidos. La iniciativa, denominada “Ley de Ciudadanía Exclusiva de 2025”, plantea que los ciudadanos estadounidenses con otra nacionalidad deban elegir solo una de ellas. “No se puede servir a dos países al mismo tiempo, es cuestión de todo o nada”, afirmó el legislador al presentar la propuesta.
El proyecto establece que quienes posean doble nacionalidad tendrán un plazo de doce meses para renunciar a la otra ciudadanía. En caso de no hacerlo, podrían perder la estadounidense. Moreno, quien renunció a su nacionalidad colombiana al obtener la estadounidense, argumentó que la medida busca garantizar una lealtad exclusiva hacia Estados Unidos. La declaración, sin embargo, deja entrever una visión rígida que desconoce la realidad de millones de personas con vínculos familiares y culturales en más de un país.
La propuesta ha generado debate en Washington, pues afectaría a comunidades enteras de inmigrantes y a figuras públicas. Entre los casos más visibles se encuentra el de la familia del presidente Donald Trump, ya que algunos de sus hijos poseen doble nacionalidad. “La medida tendría implicaciones directas en figuras públicas y en comunidades enteras de inmigrantes”, se advirtió en la presentación. El alcance político del proyecto parece ir más allá de la simple “lealtad nacional”, tocando intereses de alto perfil.
Moreno sostiene que la doble ciudadanía representa un riesgo para la seguridad nacional y la coherencia política. “Uno de los mayores honores de mi vida fue convertirme en ciudadano estadounidense a los 18 años. La ciudadanía debe ser un compromiso absoluto”, reiteró. La insistencia en un discurso de exclusividad contrasta con la tendencia global de reconocer identidades múltiples y con la práctica de países que promueven la doble nacionalidad como un puente cultural y económico.
El proyecto también abre un escenario de posibles choques legales, ya que la Constitución estadounidense no prohíbe expresamente la doble nacionalidad. Expertos advierten que, de aprobarse, la norma enfrentaría demandas en tribunales federales y podría generar tensiones diplomáticas con países que permiten la doble ciudadanía. La propuesta, en ese sentido, parece más un gesto político que una medida con viabilidad jurídica sólida.
La iniciativa se enmarca en un contexto político marcado por el endurecimiento de posturas migratorias dentro del Partido Republicano. Moreno, quien asumió su curul en 2025, ha insistido en que la medida busca “fortalecer la identidad nacional y evitar conflictos de interés en ciudadanos con vínculos en otros Estados”. Sin embargo, la narrativa de “todo o nada” refuerza un tono de exclusión que podría profundizar divisiones sociales en un país construido por inmigrantes.
El debate legislativo apenas comienza y se prevé que la propuesta enfrente una fuerte oposición en el Congreso. Mientras tanto, comunidades de inmigrantes y organizaciones de derechos civiles han manifestado preocupación por el impacto que tendría en quienes mantienen lazos familiares y culturales fuera de Estados Unidos. La discusión deja ver que, más allá de la técnica legislativa, el proyecto de Moreno se convierte en un símbolo de la tensión entre nacionalismo rígido y la realidad multicultural de la sociedad estadounidense.
Juan Joya




