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13 noviembre, 2025El ministro del Interior, Armando Benedetti, dio un giro en su tono tras el polémico episodio con la magistrada Cristina Lombana, de la Corte Suprema de Justicia. Luego de los insultos y calificativos que lanzó en su contra por el allanamiento a su vivienda en Barranquilla, el funcionario ofreció disculpas públicas y reconoció que actuó bajo el impulso de la rabia.
En su cuenta de X, Benedetti admitió que “he dicho cosas que no debí decir, me dejé llevar por la ira y la situación, y eso no refleja quién quiero ser”, al tiempo que extendió una disculpa directa: “Lamento haber dicho lo que dije, le pido excusas a la señora Cristina Lombana”.
El gesto, sin embargo, no vino acompañado de un repliegue en su postura. El ministro se mantuvo firme en sus acusaciones sobre una supuesta extralimitación de funciones de la magistrada. En sus propias palabras, “esto no quiere decir que no siga denunciando las extralimitaciones y su abuso de poder contra mí y mi familia”.
La Procuraduría General de la Nación abrió una indagación preliminar en su contra por el trato que dio a la magistrada durante y después del procedimiento judicial. De manera paralela, el presidente de la Corte Suprema, Octavio Tejeiro, le hizo un llamado a la prudencia y al respeto por la ley, recordándole que las diferencias institucionales deben tramitarse dentro del marco jurídico y no mediante agresiones verbales.
El ministro acató el llamado del alto tribunal, aunque lanzó una crítica directa a la Procuraduría: cuestionó que no haya actuado con la misma celeridad cuando él solicitó investigaciones sobre las actuaciones de Lombana. Para Benedetti, la diligencia judicial que se adelantó en su residencia habría estado marcada por un trato despectivo hacia su esposa, Adelina Guerrero.
No es menor el calibre de las expresiones que usó inicialmente: Benedetti llamó “loca”, “delincuente” y otros improperios a la magistrada, lo que desató un debate sobre los límites del lenguaje político y la responsabilidad institucional.
El episodio deja en evidencia el tenso pulso entre el Ejecutivo y la justicia, y pone a prueba la madurez política de un ministro que, aunque reconoce su error, parece decidido a mantener el conflicto abierto en el terreno de las denuncias y no en el de la reconciliación institucional.
Humberto ‘Toto’ Torres




