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4 marzo, 2026En medio de operaciones militares y de inteligencia en varias regiones del país, las Fuerzas Militares y la Policía Nacional han detectado una nueva modalidad de artefacto explosivo improvisado (AEI) que ha encendido las alarmas de seguridad: los llamados “balones bomba”, esferas metálicas de gran tamaño cargadas con explosivos y diseñadas para detonar tras ser lanzadas contra objetivos humanos o de la Fuerza Pública.
Durante un operativo reciente en la vereda Puerto Valencia, municipio de El Retorno (Guaviare), tropas del Ejército Nacional encontraron tres balones bomba listos para ser activados, junto con las rampas improvisadas usadas para lanzarlos.
Estos artefactos, esferas rellenas de explosivos que pueden ser impulsadas hasta entre 300 y 350 metros mediante dispositivos caseros, representan, según fuentes militares, “una nueva amenaza” para las tropas y la población civil en zonas de conflicto.
La operación no solo permitió el hallazgo de estos artefactos, sino también la captura de dos integrantes de la subestructura Martín Villa, del Bloque Amazonas, y el sometimiento a la justicia de otros dos presuntos miembros de estas disidencias de las antiguas FARC.
Además se recuperó un arsenal significativo:
- 30 armas largas y 10 cortas
- Cinco ametralladoras
- Un lanzagranadas M-203
- Más de 30.200 cartuchos
- 40 granadas de mortero
- 13 granadas para drones
- Equipos de comunicaciones y explosivos diversos
Las autoridades señalaron que este material presuntamente estaba destinado a ejecutar acciones terroristas contra la población civil y la Fuerza Pública.

Durante el desarrollo de la operación, tres uniformados, dos del Ejército y uno de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, resultaron heridos tras la activación de un artefacto improvisado. Los militares reciben atención especializada en Bogotá y su estado de salud fue calificado como estable por la institución castrense.
La aparición de balones bomba en Guaviare ocurre semanas después de que en la localidad de Usme, al sur de Bogotá, se desmantelara un depósito clandestino de explosivos atribuido al Ejército de Liberación Nacional (ELN). En ese lugar se encontraron gran cantidad de material bélico, entre ellas granadas plásticas listas para ser utilizadas en drones y estructuras metálicas similares a balones bomba, de cerca de 70 centímetros de circunferencia. También se hallaron planos que indican su construcción y compartimentos internos que facilitarían la carga explosiva.
La inteligencia militar investiga si estos artefactos serían producidos en esa misma zona y posteriormente distribuidos a distintas estructuras armadas ilegales, incluyendo tanto disidencias de las FARC como frentes urbanizados del ELN.
El desmantelamiento del depósito en Bogotá se produjo en el contexto de un aumento de alertas de seguridad de cara a las elecciones legislativas, programadas para principios de marzo, lo que ha generado preocupación sobre el uso de este tipo de explosivos en actos terroristas vinculados con la jornada democrática.
Los balones bomba representan una innovación en las tácticas de los grupos armados que aún operan en Colombia, al ampliar el espectro de artefactos explosivos improvisados con mayor alcance y capacidad destructiva. Las autoridades continúan sus investigaciones para determinar el alcance real de esta amenaza y la posible proliferación de estos artefactos en otras regiones del país.
Paola Andrea Martínez Burgos




