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23 enero, 2026La reciente tensión entre Colombia y Ecuador, marcada por anuncios recíprocos en materia arancelaria y energética, abrió un nuevo frente de preocupación en la relación bilateral. Mientras el Gobierno colombiano confirmó la suspensión del suministro de energía eléctrica hacia Ecuador a partir de la tarde del jueves, como medida para priorizar su abastecimiento interno, en Quito se discuten los efectos de la imposición de una tasa del 30 % a productos colombianos, decretada por el Ejecutivo de Daniel Noboa.
En entrevista con Colmundo Radio, la exvicepresidenta ecuatoriana Verónica Abad Rojas cuestionó la estrategia del Gobierno de su país y advirtió que la decisión podría convertirse en un “autogol económico” para Ecuador, más que en un mecanismo de presión sobre Colombia.
Abad sostuvo que la medida adoptada por Quito no responde a criterios económicos sólidos y que, por el contrario, podría agravar la situación productiva interna. Recordó que Ecuador mantiene una balanza comercial deficitaria frente a Colombia y que depende en gran medida de insumos provenientes de ese país.
“Casi el 47 % de los productos que Ecuador compra a Colombia son materias primas o componentes para nuestras industrias: farmacéutica, cosmética, autopartes, plásticos e incluso energía”, señaló. A su juicio, el aumento de costos recaerá finalmente en los consumidores y en las empresas locales.
La exvicepresidenta también mencionó que más de 1.100 productos ecuatorianos ingresan al mercado colombiano y que alrededor de 580 compañías mantienen vínculos comerciales con ese país, lo que, dijo, expone a Ecuador a un golpe significativo en caso de prolongarse la confrontación.
Escuche la entrevista completa en el siguiente link:
https://www.youtube.com/live/WFkh2HX2ikM?si=LpDzvsctV1WNAo-N
Riesgos para el suministro eléctrico
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la suspensión del intercambio energético anunciada por Bogotá. Abad afirmó que Ecuador atraviesa un periodo de vulnerabilidad por la disminución de los niveles de agua en sus hidroeléctricas y por la dependencia del régimen de lluvias.
“Si mañana no hay precipitaciones constantes, el riesgo de cortes aumenta. El año pasado tuvimos apagones de hasta 16 horas. La ayuda de Colombia fue clave para que la situación no fuera más grave”, recordó. Añadió que una nueva crisis eléctrica tendría efectos directos sobre la actividad económica y la vida cotidiana de los ciudadanos.
Durante la conversación, Abad insistió en que la vía diplomática debería primar sobre las medidas unilaterales. Consideró que la escalada actual puede afectar no solo a los dos países, sino a toda la región andina, especialmente en un contexto de desafíos compartidos como la seguridad fronteriza y el crimen transnacional.
“La única herramienta real es tender puentes y fortalecer la cooperación bilateral. Resulta contradictorio enfrentarse con el vecino cuando se necesita coordinación para combatir problemas que cruzan fronteras”, afirmó.
La exvicepresidenta también enmarcó las decisiones del Gobierno ecuatoriano dentro de una coyuntura política compleja. Señaló que el país enfrenta una crisis de seguridad, dificultades en el sistema de salud y descontento social por el aumento de impuestos aplicado en años recientes.
Según Abad, sectores sociales y gremiales ya han manifestado preocupación por los efectos económicos de la política comercial y podrían intensificar su presión sobre el Ejecutivo para que revise las medidas adoptadas.
“Las cifras muestran que los problemas estructurales de Ecuador no se resolverán con una confrontación comercial. Los gremios productivos están alarmados y la sociedad civil exige que se rectifique el rumbo”, concluyó.
Mientras tanto, los anuncios oficiales en ambos países mantienen en vilo a empresarios y consumidores, a la espera de que los canales diplomáticos permitan desescalar la situación y evitar mayores impactos en el comercio y el suministro energético de la región.
Paola Andrea Martínez Burgos




