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12 noviembre, 2025Bogotá volvió a ser escenario de una noche de furia y caos. Un conductor de camioneta arrolló a varios motociclistas en la localidad de Kennedy y, tras intentar huir, fue alcanzado por una multitud que lo linchó hasta causarle la muerte. El hecho, ocurrido el martes 11 de noviembre en el barrio Tabakú, se suma a una preocupante cadena de episodios de justicia por mano propia que se han vuelto frecuentes en la capital.
Según el reporte oficial, el hombre perdió el control de su vehículo y terminó impactando una caseta de comidas, dejando a varias personas heridas. Lo que siguió fue un escenario de descontrol: una turba de cerca de 200 motociclistas lo persiguió durante varios kilómetros, desde la avenida Carrera 68 con Américas hasta el sector de Castilla, donde el vehículo finalmente fue alcanzado y destrozado.
De la persecución al linchamiento
El coronel Álvaro Enrique Mora Rodríguez, comandante Operativo de Seguridad Ciudadana N° 3, entregó detalles de lo ocurrido:
“Aproximadamente 200 personas que se movilizaban en motocicletas persiguieron hasta este lugar a un ciudadano que se desplazaba en un vehículo campero color azul, el cual desde la avenida Carrera 68 con las Américas venía embistiendo y realizando maniobras peligrosas, afectando la movilidad e intentando impactar negativamente a estos motorizados”.
Durante la persecución, un funcionario de la Policía Nacional, que se desplazaba en motocicleta institucional, también fue alcanzado por el vehículo. Otra patrulla que hacía ronda de vigilancia en el sistema TransMilenio intentó intervenir para evitar más incidentes, pero el conductor ya había sido rodeado por decenas de motociclistas enfurecidos.
El coronel Mora confirmó que, tras ser golpeado por varios individuos, el conductor fue trasladado a la Clínica de Occidente, donde murió por la gravedad de las heridas:
“Desafortunadamente, en este sector las personas agredieron de manera simultánea a esta persona. Debido a los politraumatismos, fallece en el centro asistencial”, explicó.
La delgada línea entre la indignación y la barbarie
El caso, además de trágico, expone un fenómeno alarmante en Bogotá: la pérdida de confianza en la autoridad y la expansión del linchamiento como respuesta colectiva a la violencia vial. La indignación, aunque comprensible ante la imprudencia o el dolor de las víctimas, no puede convertirse en justificación para el asesinato.
En cuestión de minutos, la furia ciudadana transformó un accidente en una ejecución, dejando claro que la justicia por mano propia está reemplazando al Estado de derecho en las calles.
La Policía Metropolitana de Bogotá informó que está revisando las cámaras del sistema TransMilenio, de conjuntos residenciales y de seguridad ciudadana para identificar a los responsables del ataque.
“Continuamos verificando las placas e identificación de las personas que participaron en la agresión colectiva a este ciudadano”, puntualizó el coronel Mora.
Un síntoma de una ciudad al borde
El episodio en Kennedy es el reflejo de una ciudad atrapada entre la inseguridad y la rabia, donde los ciudadanos parecen oscilar entre ser víctimas o victimarios. Lo ocurrido no solo deja una víctima mortal más, sino también una herida profunda en la convivencia y el respeto por la ley.
La violencia vial y el linchamiento son hoy dos caras de un mismo problema: la descomposición de la autoridad y la desesperación social.
Bogotá amanece nuevamente con una tragedia que podría haberse evitado. El conductor murió linchado, los heridos siguen en recuperación y la ciudad, otra vez, quedó sumida en la impotencia.
Humberto ‘Toto’ Torres




