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6 octubre, 2026Fedearroz advierte sobre el impacto de las importaciones y el contrabando de arroz, mientras reclama una política que permita proteger al productor colombiano.
Los arroceros colombianos atraviesan un escenario de incertidumbre por los precios, el aumento de los costos de producción, el ingreso de arroz procedente de Ecuador y las recientes posiciones del Ministerio de Agricultura sobre el futuro del cultivo. Fedearroz reclama una mesa de diálogo para definir una ruta que permita enfrentar la crisis del sector.
Así lo explicó Alberto Mejía, miembro de la junta directiva de Fedearroz, durante una entrevista en ASB-Colmundo, desde Ibagué, donde cuestionó que el gremio todavía no haya podido reunirse formalmente con el ministro de Agricultura para discutir las dificultades que enfrenta la cadena arrocera.
Mejía aseguró que existe preocupación por las declaraciones del jefe de la cartera agropecuaria y señaló que el sector permanece a la expectativa de conocer cuál será la política del Gobierno para el arroz. “Estamos confundidos”, afirmó al referirse a las posiciones que, según dijo, ha asumido el Ministerio.
Ecuador y el problema del contrabando
Uno de los principales reclamos del gremio está relacionado con el ingreso de arroz desde Ecuador. Mejía explicó que las importaciones legales responden a los acuerdos de la Comunidad Andina, pero advirtió que el contrabando está generando una sobreoferta en el mercado colombiano.
Según el directivo de Fedearroz, parte de ese arroz ingresa por las carreteras y termina compitiendo con la producción nacional. Aseguró que esta situación afecta directamente los precios que reciben los agricultores.
El gremio también había planteado al Ministerio de Agricultura restringir el ingreso de arroz ecuatoriano por vía terrestre y permitirlo únicamente por vía marítima. La propuesta fue discutida en una reunión realizada en El Espinal, pero hasta ahora no se ha concretado, según Mejía.
El efecto, agregó, ya se sintió en regiones como los Llanos, donde los productores enfrentaron dificultades para comercializar la cosecha y esperaban una recuperación de los precios que finalmente no llegó.
Fedearroz defiende el uso de los recursos parafiscales
Frente a la revisión anunciada por el Ministerio sobre los recursos destinados al sector agropecuario y los fondos parafiscales, Mejía dijo que el Gobierno está en su derecho de verificar cómo se administran esos recursos.
En el caso del arroz, explicó, la cuota de fomento arrocero corresponde a aportes realizados por los productores y debe retornar al sector mediante programas y servicios para quienes cultivan el producto.
El dirigente aseguró que Fedearroz tiene sus cuentas disponibles para cualquier revisión. “La federación tiene sus libros abiertos, puertas abiertas”, sostuvo, al tiempo que invitó a que una eventual auditoría incluya visitas a las regiones para que los agricultores expliquen directamente qué beneficios han recibido.
Su cuestionamiento está relacionado con la manera en que se han planteado las dudas sobre el manejo de esos recursos. Mejía considera que una revisión puede hacerse, pero rechaza que se genere una sospecha sobre su utilización sin conocer primero los resultados de las auditorías.
Menos siembras y presión por el clima
La situación económica se suma a los efectos climáticos que enfrenta el sector. De acuerdo con Mejía, en Tolima las áreas sembradas se han reducido entre 40 % y 50 %, mientras que en los Llanos las inundaciones registradas meses atrás también afectaron la producción.
El dirigente explicó que el arroz requiere grandes cantidades de agua y que los cambios extremos entre lluvias y periodos secos dificultan la programación de las siembras. A esto se suma el incremento de los costos de producción, que reduce el margen de rentabilidad de los agricultores.
En Colombia, el consumo per cápita de arroz se ubica, según la referencia entregada por Mejía, entre 38 y 42 kilos por persona al año. Para el dirigente, garantizar la producción nacional requiere condiciones que permitan a los agricultores continuar cultivando.
La propuesta del marañón genera dudas
Las declaraciones del ministro de Agricultura sobre la posibilidad de sustituir el arroz por cultivos como el marañón también generan inquietudes entre los productores.
Mejía dijo que prefiere interpretar esas declaraciones como una referencia específica a La Guajira, pero advirtió que un agricultor no puede cambiar fácilmente un cultivo de cuatro meses por otro cuyo ciclo productivo puede tardar varios años.
El caso del marañón resulta especialmente sensible para los arroceros porque, según explicó, muchos productores llevan décadas dedicados exclusivamente al cultivo de arroz. Además, cambiar de actividad exige capital, conocimiento técnico y condiciones de suelo y clima diferentes.
Sobre el margen de rentabilidad mencionado para el marañón, cercano al 24 %, Mejía reconoció que podría resultar atractivo, pero planteó la dificultad de financiar la transición. “¿Qué hago como productor que necesito ahorita 100 millones de pesos para empezar a hacer el cultivo de marañón? No los tengo”, cuestionó.
También puso sobre la mesa otra consecuencia: qué ocurriría con la infraestructura de la industria molinera colombiana si la producción nacional de arroz disminuyera de manera drástica.
El reclamo por una mesa de diálogo
Uno de los puntos que más preocupa a Fedearroz es la ausencia de una reunión formal con la junta directiva del gremio. Mejía afirmó que han enviado invitaciones al ministro para discutir la situación, pero no han recibido una respuesta sobre las razones por las que esa reunión no se ha concretado.
El dirigente reconoció que el ministro ha sostenido encuentros con productores, organizaciones y representantes de la industria, pero considera que la cadena debe participar de manera integral en las decisiones.
Por eso insistió en la convocatoria del Consejo Nacional del Arroz, escenario en el que participan los distintos actores del sector y desde el cual, recordó, anteriormente se discutían medidas como los incentivos al almacenamiento.
Ese mecanismo permitía entregar recursos a la industria para estimular la compra de arroz a los productores. Según Mejía, actualmente los agricultores enfrentan la sobreoferta y la presión de los precios sin contar con un respaldo similar.
Un problema que no puede esperar a 2027
El dirigente también cuestionó que varias de las propuestas que actualmente plantea el Ministerio de Agricultura estén proyectadas para 2027. “Vamos a ver de aquí a allá quiénes subsistimos o quiénes no”, afirmó al advertir que las dificultades económicas del sector se están presentando ahora.
Para Fedearroz, la discusión no se limita al precio del arroz. También involucra la seguridad del abastecimiento, la permanencia de miles de productores y la capacidad de la industria nacional para mantener su operación.
Mejía cerró su intervención con un llamado a reducir las diferencias y recuperar el diálogo entre el Gobierno y el gremio. La principal petición de los arroceros es volver a una mesa en la que productores, industria y Estado puedan definir medidas antes de que la crisis termine provocando una reducción mayor de la producción nacional.




