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27 diciembre, 2025Con la llegada del Año Nuevo, muchas personas se proponen mejorar su salud y su apariencia física, pero en ese proceso suelen tomar decisiones apresuradas. Una de las más comunes es realizar dietas extremas que prometen resultados rápidos eliminando grupos de alimentos como carbohidratos, grasas o lácteos. Aunque estas prácticas pueden generar una pérdida de peso inicial, expertos en nutrición advierten que no son sostenibles y conllevan a efectos negativos en el organismo.
Así que, la idea de “compensar” los excesos de las fiestas con restricciones severas, puede perjudicar, ya que no siempre se tiene en cuenta las necesidades reales del cuerpo, teniendo presente que cada cuerpo es diferente, con necesidades distintas. Por ello, eliminar alimentos esenciales puede afectar de forma directa el funcionamiento del organismo. Los carbohidratos, por ejemplo, cumplen un papel clave como fuente principal de energía para el cerebro y los músculos. Cuando se reducen de manera drástica, es común que aparezcan síntomas como cansancio persistente, debilidad, mareos y dificultad para concentrarse. Además, dietas muy bajas en calorías obligan al cuerpo a utilizar las reservas musculares como fuente de energía, lo que puede provocar pérdida de masa muscular y disminución del rendimiento físico, incluso en actividades del día a día.
La alimentación también influye de manera directa en la salud mental y emocional. La falta de nutrientes esenciales puede alterar la producción de hormonas relacionadas con el bienestar, el estado de ánimo y el sueño. Como consecuencia, algunas personas experimentan mayor irritabilidad, ansiedad o problemas para conciliar el descanso. Estos síntomas suelen intensificarse cuando las dietas restrictivas se combinan con presión social y expectativas poco realistas sobre los resultados.
El sistema digestivo es otro de los más afectados. Al eliminar frutas, verduras, cereales integrales o alimentos fermentados, se reduce el aporte de fibra y se altera la microbiota intestinal, fundamental para una buena digestión y un sistema inmune fuerte. Esto puede provocar estreñimiento, inflamación abdominal y malestar general. A largo plazo, un desequilibrio en la alimentación puede generar problemas digestivos recurrentes y afectar la absorción adecuada de nutrientes.
Por lo anterior, especialistas en salud advierten que los cambios drásticos suelen ser difíciles de mantener en el tiempo y, en muchos casos, terminan en frustración o en el llamado “efecto rebote”, cuando el peso perdido se recupera rápidamente. Por esta razón, recomiendan adoptar hábitos saludables de manera progresiva, priorizando una alimentación variada, horarios regulares de comida y actividad física moderada; estas modificaciones ofrecen beneficios más duraderos y reducen el riesgo de afectar la salud.
La clave para iniciar el año con bienestar está en el equilibrio y la constancia. Más que eliminar alimentos, los expertos recomiendan aprender a combinarlos de forma adecuada y escuchar las señales del cuerpo. Es importante recibir orientación profesional cuando sea necesario, no solo mejora la salud física, sino que contribuye a una relación más sana con la comida y con los propios objetivos de bienestar.

Recomendaciones para empezar el año con hábitos saludables:
- Evita eliminar grupos completos de alimentos sin asesoría profesional.
- Fija metas realistas y sostenibles en el tiempo.
- Prioriza una alimentación variada con frutas, verduras, proteínas y carbohidratos integrales.
- Mantén horarios regulares de comida y una adecuada hidratación.
- Incorpora actividad física moderada de forma constante.
- Cuida tu descanso y tu salud emocional.
- Consulta a un nutricionista antes de hacer cambios drásticos en tu dieta.
Dayineth Isabel Molina Velásquez




