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7 octubre, 2026El representante antioqueño cuestionó la falta de acuerdos entre las bancadas y alertó que el Legislativo podría terminar el año sin respaldo para Abelardo de la Espriella.
El representante a la Cámara por Antioquia, Andrés Felipe Guerra, advirtió que el Congreso podría llegar a diciembre sin una mayoría que respalde al Gobierno de Abelardo de la Espriella, debido a las dificultades para mantener cohesionadas las bancadas y avanzar con las iniciativas legislativas. El congresista del Centro Democrático cuestionó la dinámica de negociación entre los partidos y pidió mayor definición política.
En entrevista con ASB-Colmundo, Guerra aseguró que la situación no puede atribuirse únicamente al Pacto Histórico. Según explicó, el bloque oficialista cuenta con 45 representantes y 25 senadores, una fuerza que puede afectar el desarrollo de las sesiones cuando sus integrantes se ausentan de las comisiones o las plenarias.
“El Congreso no trabajó hoy ni en operación tortuga. Estamos como el cangrejo”, afirmó el representante al referirse al ritmo de las discusiones legislativas. Para Guerra, la oposición del Pacto Histórico forma parte de las reglas políticas, pero el problema aumenta cuando los partidos que respaldan al Gobierno tampoco mantienen una posición constante.
El congresista recordó que el Centro Democrático tuvo una bancada mucho menor durante el gobierno de Gustavo Petro y sostuvo que su partido ejerció la oposición durante cuatro años. En contraste, considera que la actual composición del Congreso genera un vacío significativo cuando una bancada de ese tamaño decide retirarse de las deliberaciones.
La advertencia también apunta a los partidos que inicialmente anunciaron su respaldo al nuevo Gobierno. Guerra cuestionó que algunas colectividades condicionen su presencia y sus votos a conversaciones con ministros o a acuerdos políticos. “El Congreso navega en el 70% sobre negociación”, afirmó, al describir una dinámica que, a su juicio, termina frenando las decisiones legislativas.
El representante insistió en que esta situación puede tener consecuencias para todos los sectores políticos. “Si esto sigue así, es posible que en diciembre Abelardo de la Espriella no tenga un Congreso a su lado”, sostuvo. A su juicio, ese escenario afectaría al Gobierno, pero también a la oposición y a los partidos de centro y de derecha.
Guerra también cuestionó la falta de coordinación dentro de las bancadas que acompañan al Ejecutivo. Para él, un congresista no debería necesitar una llamada del Gobierno para saber qué posición debe asumir frente a proyectos centrales, como el presupuesto de 2027 o una eventual reforma administrativa.
“Cuando alguien tiene esa solvencia política, todo va a mejorar”, manifestó el representante, quien defendió una postura política sostenida más allá de las negociaciones coyunturales. En su concepto, el problema de fondo no está únicamente en las reglas del Congreso, sino en la calidad de los liderazgos políticos.
La discusión tiene impacto directo sobre las regiones, porque la capacidad del Legislativo para construir acuerdos determina el avance de proyectos, presupuestos y reformas que deben traducirse en decisiones para los territorios. La falta de mayorías podría retrasar iniciativas que requieren aprobación del Congreso antes de terminar el año.
Guerra también rechazó las críticas que generalizan sobre los congresistas y defendió que existe un sector del Legislativo que cumple su función sin entrar en negociaciones burocráticas. Aseguró que el Centro Democrático, según su postura, no condiciona sus votos a ministerios o entidades descentralizadas.
El representante cerró la conversación defendiendo su permanencia dentro del Centro Democrático y su respaldo al expresidente Álvaro Uribe, pese a las recientes fracturas de la derecha. Frente a la salida de María Fernanda Cabal y Paola Holguín de ese sector político, dijo respetar sus decisiones, pero reiteró que continuará en el lugar que les anunció a los electores.
El panorama que plantea Guerra deja una pregunta abierta para los próximos meses: si las bancadas no logran construir acuerdos estables, el Gobierno podría enfrentar un Congreso fragmentado justo cuando necesita aprobar su agenda y el presupuesto de 2027.




