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18 septiembre, 2025El consumo de sustancias psicoactivas (SPA) entre adolescentes en colegios de Bogotá se ha disparado en 2025, encendiendo las alarmas en el Concejo Distrital. Dos debates de control político evidenciaron un panorama preocupante: el fenómeno crece en localidades vulnerables, afecta principalmente a jóvenes entre 13 y 15 años, y las estrategias de prevención avanzan a un ritmo insuficiente.
De acuerdo con datos del Sistema de Alertas de la Secretaría de Educación, entre enero y agosto de este año se registraron 6.217 casos de consumo de SPA en colegios distritales, un aumento del 47,5% frente al mismo periodo de 2024.
Las principales razones que los estudiantes mencionaron para consumir fueron la curiosidad (3.691 casos), problemas personales (767) y búsqueda de placer (626).
Las localidades con más reportes son Ciudad Bolívar (18,6%), Bosa (12,3%) y Kennedy (11,5%), zonas con alta vulnerabilidad social.
En su intervención, la concejal María Clara Name, de la Alianza Verde, detalló que entre enero y julio se reportaron 5.270 casos, de los cuales el 54% correspondió a menores entre los 13 y 15 años y el 63% a hombres. Además, mayo fue el mes con mayor incidencia, con 1.285 reportes (24% del total).
Los elementos más consumidos fueron vapeadores (34%), marihuana (26%) y alcohol (11%), lo que evidencia el aumento del uso de dispositivos electrónicos que los adolescentes perciben como inofensivos.

Por otro lado, la concejal Rocío Dussán, del Polo Democrático, cuestionó la falta de acciones contundentes para frenar el fenómeno: “Las políticas actuales de prevención del consumo en Bogotá son insuficientes y discontinuas, carecen de continuidad y, en muchos casos, se delegan únicamente a docentes y orientadores escolares. Esto deja a los colegios prácticamente solos frente a una crisis que es estructural”, afirmó.
Según cifras oficiales, los programas de prevención de la Secretaría de Educación entre 2021 y 2025 alcanzaron solo al 2% de la población estudiantil matriculada, reflejando un impacto mínimo.
Frente a este escenario, las cabildantes presentaron propuestas para reforzar la respuesta institucional:
Por una parte, Dussán planteó fortalecer el Observatorio de Convivencia Escolar, aplicar de manera estricta la Ley 2354 de 2024 y la Ley 1620 de 2013, y consolidar redes de cuidado entre familia, escuela y comunidad. También pidió articular a las secretarías de Educación, Salud, Seguridad, Integración Social y la Policía para intervenir en zonas críticas, además de promover consejos estudiantiles de convivencia.
En la misma línea, Name insistió en la necesidad de intensificar campañas de concientización sobre vapeadores y otras sustancias, fortalecer las “Escuelas de Padres” y articular a la Policía de Bogotá en la vigilancia de entornos escolares, donde los menores son blanco de microtraficantes. Asimismo, propuso diseñar un modelo integral de prevención y adelantar campañas masivas en medios de comunicación.
Ambas concejales coincidieron en que el problema no puede recaer únicamente en los colegios. Name subrayó que la lucha contra el microtráfico y el consumo requiere la participación conjunta del Estado, las instituciones educativas, la fuerza pública, los medios de comunicación y las familias.
Paola Martínez Burgos




