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13 febrero, 2026La calidad del aire en la capital enfrenta nuevamente un deterioro preocupante. Autoridades ambientales declararon un Nivel de Prevención por contaminación atmosférica en el sector rural de El Mochuelo, tras detectar concentraciones de material particulado fino por encima de los límites recomendados, lo que representa un riesgo significativo para la salud pública.
Entre el 2 y el 12 de febrero, el Sistema de Vigilancia de Calidad del Aire (SVCA) registró concentraciones de PM2.5, partículas microscópicas capaces de penetrar profundamente en los pulmones, superiores a 50 microgramos por metro cúbico, superando los umbrales establecidos para considerarse seguros. Una cifra que enciende las alarmas ambientales en la ciudad.
Frente a estos datos, la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) decidió activar medidas de prevención ambiental, con base en el Decreto 1076 de 2015, con el objetivo de mitigar las emisiones contaminantes y reducir la exposición de la población. La prioridad es disminuir el impacto inmediato en la salud y el ambiente.
“Este nivel de prevención permite implementar de manera oportuna acciones de control, mitigación y seguimiento”, señaló Alfred Ignacio Ballesteros, director general de la entidad. Una respuesta institucional ante el aumento de la contaminación.
La declaratoria conlleva una serie de restricciones que ya están en marcha:
· Sector industrial: Limitación de actividades que generen emisiones, como incineraciones y quemas controladas.
· Movilidad: Refuerzo de operativos para controlar emisiones de vehículos en las vías.
· Control de quemas: Prohibición de fogatas y quemas de basura que puedan agravar la calidad del aire.
Las autoridades también han recomendado el uso de mascarillas para personas sensibles y han instado a la comunidad a seguir información actualizada a través de los canales oficiales de la CAR. La prevención ciudadana será clave para reducir riesgos.

Un problema persistente en la ciudad
Aunque las acciones buscan contener la situación, expertos y autoridades han advertido que estos niveles críticos no son aislados. En ocasiones anteriores, diferentes localidades de Bogotá, como Kennedy, Ciudad Bolívar y Bosa, han registrado índices de contaminación que superan los límites normativos, especialmente por material particulado y emisiones de transporte e industrias.
Además, eventos como el reciente ‘Día Sin Carro y Sin Moto’ demostraron que la reducción del tráfico motorizado puede tener un impacto positivo: en esa jornada, la contaminación por partículas PM2.5 bajó casi un 61 % en comparación con días normales, según datos de la Secretaría Distrital de Ambiente. Una evidencia clara de cómo las decisiones de movilidad influyen en la calidad del aire.
La preocupación por la calidad del aire no es solo ambiental, sino también sanitaria. Estudios recientes han vinculado los altos niveles de contaminación urbana con un aumento de enfermedades respiratorias crónicas, hospitalizaciones y muertes prematuras, especialmente entre niños y adultos mayores.
Expertos señalan que la expansión urbana, el crecimiento del parque automotor, las obras de infraestructura y las condiciones meteorológicas, como la falta de lluvia o la inversión térmica, pueden agravar temporalmente la dispersión de contaminantes en el aire. Factores estructurales y climáticos que intensifican el problema.
La declaración de Nivel de Prevención se suma a otros esfuerzos de la ciudad por mejorar la calidad del aire, como estrategias de movilidad sostenible y programas de reducción de emisiones. Sin embargo, las autoridades ambientales han advertido que, si las condiciones no mejoran, podrían elevar el nivel de alerta y activar medidas más estrictas en los próximos días. Un escenario que mantiene en vilo a la capital.
Paola Andrea Martínez Burgos




