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4 febrero, 2026El consumo de drogas entre jóvenes y menores de edad en la capital está generando preocupación entre autoridades locales y defensores de la salud pública. En dos recientes intervenciones ante el Concejo de Bogotá, la cabildante Diana Diago alertó sobre aumentos dramáticos en el uso de sustancias como el tusi y la marihuana, señalando la falta de políticas contundentes para enfrentar la problemática.
Según cifras oficiales presentadas por la Secretaría Distrital de Salud, a raíz de un derecho de petición, el consumo de tusi, una droga sintética también conocida como “cocaína rosa”, registró un incremento cercano al 98 % entre 2023 y 2025 en Bogotá. Los casos pasaron de 972 en 2023 a 1.568 en 2025, lo que encendió las alarmas en el Concejo Distrital.
La distribución por edades evidencia que el fenómeno no se limita a adultos. En 2025, 680 casos se concentraron en jóvenes entre 18 y 28 años, y 624 casos en adolescentes de 12 a 17 años, cifras que plantean inquietudes sobre el acceso de sustancias psicoactivas a poblaciones vulnerables.
La cabildante Diago cuestionó la ausencia de estrategias claras de prevención por parte de la administración distrital para atacar tanto el consumo como el microtráfico de esta sustancia, que ha dejado de ser marginal para convertirse en un foco de vigilancia en salud pública.

En un nuevo llamado de atención, Diago denunció que el consumo de marihuana entre menores de edad en Bogotá ha aumentado un 156 %. Aunque los detalles específicos de los datos no fueron ampliamente divulgados en la publicación oficial, la denuncia indica que este crecimiento se traduce en cientos de casos adicionales registrados en poco tiempo.
El incremento del uso de cannabis en este grupo etario se suma a un escenario preocupante, reportado por otros estudios y debates públicos, donde la marihuana aparece como una de las sustancias ilícitas más accesibles en entornos escolares y comunitarios.
Los hallazgos de la Secretaría de Salud y las denuncias de concejales como Diago se dan en un contexto en el que organizaciones de la sociedad civil y medios han advertido desde hace años sobre la ampliación de redes de microtráfico que penetran entornos educativos y comunidades vulnerables, facilitando el acceso de menores a sustancias psicoactivas.
El tusi, compuesto por mezclas peligrosas de ketamina, éxtasis, benzodiacepinas y opioides, representa un riesgo potencialmente alto para la salud mental y física de quienes lo consumen, especialmente cuando se combina con otros estupefacientes o alcohol.
Diago no solo expuso cifras, sino que también exigió a la administración del alcalde Carlos Fernando Galán la implementación urgente de políticas integrales que articulen esfuerzos entre la Secretaría de Salud, la Policía Metropolitana, la Secretaría de Seguridad y la Secretaría de Educación. Para la concejal, solo una respuesta coordinada y sostenida en el tiempo podrá mitigar el avance de este fenómeno.
Paola Andrea Martínez Burgos




