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23 julio, 2025Después de 29 años, América volvió a eliminar a un club brasileño y se metió en los octavos de final de la competencia.
Gabriel Raimondi y sus dirigidos cumplieron con su cometido. Luego del empate en el Arena Fonte Nova, tenían dos saldos pendientes: el primero, conseguir la primera victoria en condición de local en el torneo, y la forma de hacerlo era marcando, anteponiéndose a una mala racha de 180 minutos sin anotar. Ambos se cumplieron y, con una ligera evolución en su juego y mucha entrega, personalidad, orden y compromiso, fueron superiores a un Bahía que fue más de lo mismo: un equipo sin profundidad, con pocas herramientas ofensivas y que anoche no remató una sola vez a portería.
“Nuestro partido fue mucho mejor que en Brasil. Al hincha no le tenemos que pedir nada, hay que darle. Después ellos van a decir y evaluar. Es nuestro momento de dar”, afirmó Gabriel Raimondi.
La eficacia fue la clave para forjar la clasificación
Tras el empate hace 8 días en Brasil, el juego de vuelta era un partido abierto, donde ambos equipos, a su manera, tendrían que ir a buscar al rival. América, sin Cavadia y Castillo, no tuvo un cómodo inicio de juego. Las posesiones largas del equipo brasileño y la intensidad con la que salió confundieron a América, que fue de menos a más. Una vez se estableció en el terreno de juego, salió, subió líneas, el 4-4-2 se plantó en mitad de cancha, se adueñó por completo de la fase de canalización, replegó a Bahía, pero no encontraba cómo inquietar la portería defendida por Marcos Felipe.
La agresividad sin pelota de América llevó a la confusión y nerviosismo del equipo brasileño, que, producto de un error, le abrió la puerta a un América que, hasta ese punto, lo había intentado, pero como ha venido pasando en los últimos juegos, no tenía claridad ni desequilibrio en el último tercio de la cancha.
Murillo, en una jugada aislada que él mismo inició y finalizó, aprovechó el despiste, el desorden y una salida en falso del golero para poner el primero y la ventaja para América. El gol le pasó inmediatamente la responsabilidad a Bahía y le permitió a América bajar un poco la intensidad en campo contrario. El conjunto brasileño tuvo la posesión, pero se vio inofensivo ante un correcto trabajo defensivo del conjunto ‘Escarlata’ que nunca se desajustó. Tuvo el compromiso de sus extremos para relevar; los interiores, Carrascal y Josen, fueron de los puntos altos del juego por su eficacia para desajustar y cortar.
Y aunque la ventaja era mínima, América nunca sufrió el partido, fue inteligente para jugar con los espacios y con la necesidad del rival.
Raimondi echa mano y ‘Pápula’ cierra la serie
En un momento del juego, Bahía creció con la pelota, subió líneas y se plantó en terreno de América. Aunque no inquietó, porque no tiene profundidad, carece de cambios de ritmo y desmarques, entre otros factores que los hacían predecibles y fácilmente controlables por América, Raimondi decidió refrescar las zonas donde más circulación de pelota se había registrado: las bandas. Ingresaron extremos y carrileros; también varió la zona medular y arriba metió a Yojan Garcés.
Ya con un Bahía tirando restos y un América tramitando la ventaja, llegaría un martillazo de ‘Pápula’ que redondea una clasificación, pero también un trabajo que viene engranando piezas y sacando resultados. Rompió la racha de 29 años sin eliminar a un club brasileño y puso a América entre los 16 mejores equipos de la Copa Sudamericana.
Ahora, Raimondi y sus muchachos tendrán dos semanas más, donde la competencia en el rentado nacional va a ser importante, así como seguir creciendo en ciertas fases del juego, como la generativa y la de definición, pues enfrentarán en octavos de final al principal candidato al título: Fluminense.
Alexander Cortes




