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5 octubre, 2026Indalecio Dangond dijo que la recomendación se refiere a esa región, donde los costos y bajos rendimientos dificultan la rentabilidad.
El ministro de Agricultura, Indalecio Dangond, aclaró que su llamado sobre no sembrar arroz se refiere específicamente a La Guajira, donde, según explicó, los productores enfrentan bajos rendimientos, altos costos y pérdidas recurrentes. La precisión llegó después de la controversia que generaron sus declaraciones sobre el futuro del cultivo en Colombia.
Dangond sostuvo que las decisiones sobre qué cultivar deben responder a las condiciones de cada territorio y defendió una mayor planeación de las siembras de cara a 2027. El Ministerio ya trabaja en un nuevo modelo para la cadena arrocera que busca integrar producción, financiación, transformación y comercialización.
“El arroz que no se puede seguir sembrando es el de La Guajira porque es ineficiente, porque llevan más de cinco quiebras seguidas los arroceros de Fonseca”, afirmó el ministro al explicar el alcance de su planteamiento.
El funcionario señaló que los productores cuentan con agua del Distrito de Riego de Ranchería, pero aun así enfrentan dificultades para obtener rendimientos que permitan recuperar la inversión. El problema, según Dangond, está en la relación entre productividad, costos y precio de venta.
“Si no somos capaces, si el clima no nos permite tener más de 8 o 9 toneladas por hectárea de arroz con riego, con unos costos que superan los 10 millones, no sembremos arroz porque el precio no da para compensar esos costos y esos bajos rendimientos”, explicó.
La discusión ocurre en una zona donde la disponibilidad de agua y las condiciones climáticas tienen un peso directo sobre las decisiones agrícolas. El Gobierno ha advertido que la planificación de las siembras debe considerar el mercado y la disponibilidad de agua, como parte de las medidas planteadas para recuperar la rentabilidad del sector.
La recomendación no quedó limitada a La Guajira. Dangond también planteó la necesidad de mejorar la eficiencia de la producción arrocera en otras regiones, entre ellas el Tolima, pero insistió en que no se trata de acabar con el cultivo de arroz en Colombia.
“Tenemos que ser más eficientes”, sostuvo el ministro, al defender que los productores evalúen costos, rendimientos y condiciones climáticas antes de decidir qué sembrar. La propuesta llega en medio de una crisis que ha golpeado los ingresos de diferentes productores arroceros del país.
El ministro diferenció esta situación de las emergencias extraordinarias que pueden afectar a los agricultores. Puso como ejemplo a los arroceros de Casanare que sufrieron inundaciones y aseguró que el Gobierno está apoyando a los productores afectados por ese evento climático.
“Fue una situación anormal de una inundación que tuvieron. En esos casos, el Gobierno, el Estado sale a apoyarlos”, concluyó Dangond.
La aclaración mantiene abierta la discusión sobre el futuro del arroz en La Guajira y sobre las alternativas para los productores de la región. De cara a 2027, el reto será definir qué cultivos pueden sostenerse con los recursos disponibles y generar ingresos para las familias campesinas, sin trasladar el riesgo económico únicamente al productor.
Sala Digital colmundo




