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1 octubre, 2026El secretario de Agricultura, Andrés Leonardo Becerra, advirtió sobre los efectos de la sequía en cultivos, ganadería y seguridad alimentaria del departamento.
El fenómeno de El Niño en Boyacá mantiene en alerta al sector agrícola y pecuario ante los pronósticos de sequía que podrían afectar cultivos, pasturas y fuentes de agua. El secretario de Agricultura del departamento, Andrés Leonardo Becerra, advirtió sobre el riesgo para miles de familias campesinas.
La advertencia fue entregada durante una entrevista en ASB-Colmundo, en la que Becerra explicó las medidas que prepara la administración departamental frente a la variabilidad climática y sus posibles efectos sobre la producción.
Según el funcionario, las condiciones previstas pueden generar afectaciones en diferentes zonas del departamento. La reducción de agua ya empieza a sentirse en pasturas y praderas, especialmente en municipios donde la actividad ganadera y lechera tiene un peso significativo.
La Secretaría de Agricultura trabaja bajo una estrategia denominada “proteger, prevenir y actuar”, que contempla acciones para conservar nacederos y reservorios, fortalecer el almacenamiento de agua y preparar a los productores para enfrentar periodos prolongados de sequía.
Entre las medidas mencionadas están la producción de ensilaje, entrega de maquinaria y tanques, además del fortalecimiento de reservorios. La administración también busca que los productores reporten oportunamente las afectaciones ante los consejos municipales de gestión del riesgo.
Uno de los puntos de mayor preocupación está en el occidente del departamento. San Miguel de Sema y Chiquinquirá presentan afectaciones en praderas por el déficit hídrico, situación que puede comprometer la alimentación del ganado y la producción de leche.
El panorama también alcanza a municipios de otras provincias con tradición ganadera, entre ellos Belén, Cerinza, Iza y Firavitoba. Ante una eventual reducción de pasturas y forrajes, el departamento contempla solicitar bancos de alimentos, silos y alimentos para los animales.
El riesgo para los ingresos de los campesinos
Becerra señaló que todavía resulta prematuro establecer cuánto dinero perdería el sector agrícola de Boyacá. Sin embargo, planteó una estimación que refleja la dimensión del riesgo: los ingresos de los agricultores podrían disminuir hasta 60 % si se agravan las condiciones de sequía y cambio climático.
El impacto no estaría relacionado únicamente con la falta de agua. El secretario explicó que las variaciones de temperatura y los periodos prolongados de sequía también pueden aumentar la severidad de plagas y enfermedades, afectando el rendimiento de los cultivos.
Boyacá tiene una fuerte dependencia de la actividad agropecuaria. El departamento ocupa el segundo lugar nacional en producción de papa, después de Cundinamarca, y cuenta con más de 40.000 familias vinculadas a este cultivo, según los datos entregados durante la entrevista.
La producción se caracteriza además por el minifundio. Becerra explicó que buena parte de los cultivos de papa se desarrolla en predios de menos de una hectárea y hasta tres hectáreas, lo que hace que las condiciones climáticas tengan una incidencia directa sobre las economías campesinas.
Papa, frutas y leche, entre los sectores bajo vigilancia
El riesgo climático no se limita a la papa. En el departamento también tienen relevancia las hortalizas, los frutales y la producción ganadera. Municipios como Nuevo Colón, Jenesano y Tibaná conforman un corredor frutícola, mientras que en el occidente se producen cítricos, gulupa, granadilla, guanábana y guayaba.
El secretario advirtió que, si se mantienen los pronósticos desfavorables, podría presentarse un riesgo de desabastecimiento y de afectación a la seguridad alimentaria, tanto en Boyacá como en otras regiones del país.
La posible variación de precios dependerá de cómo evolucionen las condiciones climáticas y de la producción. Becerra sostuvo que el fenómeno podría tener efectos sobre el bolsillo de los boyacenses y de los colombianos, especialmente si disminuyen los rendimientos de los cultivos y la oferta de alimentos.
Por eso, desde la Secretaría de Agricultura plantean anticipar la planeación de siembras y cosechas, además de revisar mecanismos de financiación. Los créditos agropecuarios y el manejo eficiente del agua aparecen entre las alternativas que deberán analizarse para reducir las pérdidas.
Boyacá prepara acciones para productores afectados
La administración departamental también prevé gestionar apoyos ante entidades nacionales. De acuerdo con Becerra, las emergencias agrícolas pueden escalarse a instancias como el Ministerio de Agricultura y Desarrollo Rural y el Banco Agrario, con el objetivo de buscar mecanismos de apoyo para los productores.
El llamado a los campesinos es reportar las afectaciones en sus municipios. Estos registros permitirían establecer la magnitud de los daños y gestionar posteriormente recursos o ayudas para las zonas más afectadas.
Mientras se mantiene la vigilancia sobre el comportamiento del clima, Boyacá también busca mostrar la importancia de su producción campesina. En Tunja se realizará el quinto Día Departamental de la Papa, con actividades comerciales, gastronómicas y culturales relacionadas con este producto.
La jornada tendrá lugar en la plaza de Bolívar de Tunja, desde las 8:00 de la mañana hasta las 5:00 de la tarde, con rueda de negocios, exposición de productos, gastronomía y actividades para productores. La participación será gratuita para quienes hacen parte de la cadena productiva.
El departamento también prepara otras actividades dentro del Festival Internacional de la Cultura Campesina, incluida la feria Cosecharte, programada del 8 al 12 de octubre en Tunja. El encuentro reunirá procesos productivos, transformación de alimentos, gastronomía y expresiones culturales.
El desafío central estará en sostener esa producción durante los meses de menor disponibilidad de agua. La evolución del fenómeno de El Niño definirá cuánto de la producción agrícola y ganadera deberá ajustarse, mientras las autoridades preparan medidas para reducir las pérdidas y proteger el abastecimiento de alimentos.




