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7 septiembre, 2026La CAR intervino los humedales Neuta, Tierra Blanca y Santa Ana con restauración ecológica, siembra de especies nativas y protección de hábitats.
Soacha recuperó más de nueve hectáreas de humedales estratégicos mediante las intervenciones realizadas por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) en Neuta, Tierra Blanca y Santa Ana. Las obras buscan recuperar la regulación hídrica, proteger la biodiversidad y reducir las presiones que afectan estos ecosistemas.
Los trabajos incluyeron la recuperación de franjas acuáticas y terrestres, siembra de especies vegetales nativas, control de vegetación invasora y adecuación de espacios para la fauna silvestre. También se instalaron cerramientos para proteger las áreas restauradas.
La intervención supera los 1.260 metros lineales de cerramiento, una medida destinada a disminuir el ingreso y las actividades que deterioran estos ecosistemas. El proyecto también incorporó procesos de educación ambiental y participación comunitaria.
“Restaurar un humedal es recuperar la capacidad de la naturaleza para proveer agua, albergar biodiversidad y proteger a las comunidades frente a los efectos del cambio climático”, afirmó Carlos Emilio Gutiérrez, subdirector general de Planificación y Ordenamiento Ambiental de la CAR.
Neuta concentra la mayor recuperación
El humedal Neuta recibió la intervención de mayor extensión, con 7,9 hectáreas recuperadas. Allí se sembraron 8.960 árboles y arbustos nativos, además de restaurar la franja acuática con especies propias del ecosistema.
Las obras también incluyeron el mejoramiento del cerramiento perimetral y la instalación de perchas para aves y refugios para reptiles, anfibios y mamíferos, con el propósito de ampliar las condiciones para el retorno y permanencia de la fauna.
La recuperación física estuvo acompañada por siete encuentros comunitarios y siete jornadas de monitoreo participativo. Estos espacios buscan que los habitantes tengan un papel activo en el seguimiento y cuidado del humedal.
Tierra Blanca recupera su espejo de agua
En el humedal Tierra Blanca se restauraron 1,5 hectáreas mediante la siembra de 1.649 plantas nativas y el retiro de vegetación invasora. También se instalaron nuevos cerramientos y se recuperaron sectores afectados por la disposición inadecuada de residuos.
Los trabajos ya muestran cambios en el ecosistema. Entre los resultados reportados está la recuperación del espejo de agua y el retorno de especies de aves propias del humedal, señales de una mejora en su funcionamiento ecológico.
En Santa Ana, la CAR recuperó 0,9 hectáreas entre zonas acuáticas y terrestres. Allí se sembraron 550 plantas nativas, se retiró vegetación invasora y se realizaron excavaciones destinadas a recuperar la dinámica hídrica.
La intervención incluyó cerca de 787 metros lineales de cerramiento perimetral y la construcción de un vivero comunitario. Este espacio permitirá apoyar futuras acciones de restauración y procesos de educación ambiental en el sector.
La comunidad entra en la recuperación
Las intervenciones no se limitaron a las obras físicas. La estrategia incorporó educación ambiental, monitoreo participativo y encuentros con las comunidades, con el propósito de fortalecer la apropiación de los humedales y su protección a largo plazo.
Para la CAR, la participación ciudadana será determinante para conservar las áreas recuperadas. El trabajo conjunto entre habitantes, instituciones y autoridades ambientales busca reducir nuevamente las presiones que llevaron al deterioro de estos ecosistemas.
Los humedales cumplen funciones que van más allá de la conservación de fauna y flora. Regulan el agua, almacenan carbono y ayudan a mitigar los efectos del cambio climático, por lo que su recuperación tiene impacto directo en el territorio.
Con las obras entregadas en Neuta, Tierra Blanca y Santa Ana, Soacha suma nuevas áreas restauradas dentro de su estructura ambiental. El desafío ahora será mantener las zonas recuperadas y garantizar que la restauración se sostenga en el tiempo, con vigilancia, participación comunitaria y nuevas acciones de conservación.




